Capítulo VIII. El Ministro de Hacienda Luego contaré otra historia que es cuando se tuvieron que enfrentar al ministro de hacienda y al mismo Rey, pero vamos a ver qué ocurrió primero en su pueblo cuando llegó el sirviente que el príncipe había mandado para dar cuenta que su amigo tardaría bastante en regresar a su casa. Su padre montó en cólera, pues decía que, cómo podía ser bueno irse a la ciudad, y dejar las obligaciones de la casa, y es que en esos momentos no había nadie nada más que él para cuidar todo el ganado. Con el mismo emisario, devolvió otro mensaje y le dijo, ―Si eres hijo mío, ¿cómo puedes abandonarme sabiendo el mucho trabajo que tenemos con el ganado? Cuando llegó el emisario, David le dijo al príncipe, ―Mira, marcho a mi casa, a poner las cosas en claro y dentro de

