Nicoló 5 años después Camino hacia el jardín de la casa con una bandeja en mis manos. Mi esposa tenía antojo de una limonada con frutos rojos. No sé si está bien hecha, pero hice el intento. Sonrío al ver a mi pequeño correr junto con mi hermano. Sí, Manuelito, que ya no le gusta que lo llamemos de esa forma, es un adolescente muy atlético y parece estar inculcándole a mi hijo sus hábitos. Por desgracia, por su operación, no es apto para jugar profesionalmente, y vaya que el chico lo hace bien. Lo mejor de todo es que él no se preocupa; es un chico muy inteligente y le va perfecto en el colegio. Es muy juicioso para su edad, pero tiene muy buena maestra. Su hermana es una celosa controladora, pero él la ama, y es por eso que sigue cada uno de sus consejos. —¡Ahhh, Dios! Está deliciosa

