Ariel Estoy sentada en mi oficina tratando de organizar el desastre que la anterior asistente dejó. Dios, ¿qué diablos hacía esa mujer? ¿Acaso sabía lo que significaba la palabra trabajo? Tallo mi rostro con frustración y suspiro. Echo mi cabeza hacia atrás y cierro los ojos cuando escucho un golpe y algo se quiebra. Abro los ojos asustada; había olvidado que Atenea se encontraba en la oficina. Yo me pongo de pie y me acerco a ella mientras trata de recoger los pedazos del vaso que ya están en el piso. Yo de inmediato le digo que no lo haga y empiezo a negar. Ella me ve confundido y yo le sonrío. —Yo lo hago, te puedes cortar. Ella me mira, no muy convencida, y asiente. —Lo lamento, fue un accidente, pero te puedo ayudar. Yo me pongo de rodillas y trato de juntar los pequeños pedazos
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


