Leobardo Habían pasado los días y el día de presentar nuestro trabajo había llegado. Días posteriores, me había comportado de la misma manera, ignorándola como si no existiera, aunque me sentía aún peor por hacer tal cosa. Y lo peor de todo era que las peleas con Perla habían aumentado gradualmente, pero ese día comprobé que no me había equivocado al pensar que era una gran mujer. —Muy bien, chicos, guarden silencio, por favor. Tengo que reconocer que me han decepcionado, pues hasta ahora los trabajos que me han mostrado no me han impresionado. Pero aún me falta la mitad del salón, espero equivocarme. Así que los siguientes en la lista son Leobardo y Ariel, ¿podrían pasar, por favor? Yo me pongo de pie y empiezo a caminar hacia donde se encuentra el profesor. Siento como alguien toma m

