Pov, s Darían.- ¡Maldita sea!. Mi cabeza golpeó contra la puerta de un casillero, auch. -¡Oh por dios!, ¿¡estas bien!? -preguntó una chica -Si, no te preocupes, lo siento -dije y me alejé de ahí -¿¡A ti que te pasa!? -cuestionó Zo -¿De qué hablas? -pregunté caminando hacia el salón -Estas demasiado rara -comentó Zo -Sentí -admití -¿Eh? -preguntó Ale llegando a mi lado -Sentí una pulsada de emoción por Enaij -dije- ¡puta madre!, me dieron celos -Pero eso es bueno, ¿no? -se confundió Zo -¡No!, se supone que solo somos follamigos -respondí- ¡no debo tener celos! -No es el fin del mundo -dijo Ale- talvez el siente lo mismo -No, eso no es así, maldita sea, ¡no quiero arruinarlo! -me quejé Entramos al salón y tomamos asiento. -¿Por qué? -cuestionó Alessia -El es un Gerrer, ¡está

