Pov, s Darían
Estampé mis labios contra los suyos en un candente beso, puso sus manos en mi cintura acercándome más a él, enrollé mis brazos en su cuello, abrí mi boca dándole paso a qué su lengua se introdujera en mi boca.
Sentí un ligero apretón en mi glúteo izquierdo, gemí al sentir algo duro contra mi abdomen bajo, me apoyó contra el muro de piedra, apretó mis pechos por encima del vestido, bajó levemente el cierre hasta que una voz nos hizo separarnos de golpe.
-Acabo de llegar y ya me calenté -dijo un chico rubio con ojos cafés claros- ¡oh!, hola, chica bonita, soy Calum Sumwer, mejor amigo de él chico con el que te tragabas mutuamente
Me sonrojé- hola, Darían Courrier
-¿Qué quieres?, Calum -espetó Enaij un poco enojado
-Sus padres los están buscando, así que agradezcan que yo fui quien los encontré -dijo Calum
-Gracias -dije- tengo que irme, un gusto, Calum, adiós, Enaij
Sali corriendo de ahí, entré a el salón y me senté en mi silla.
-¿En dónde estabas? -preguntó mamá
Diana me dedico una mirada curiosa y sonrió pícaramente.
-En el bañó -respondí rápidamente
-Si claro -comentó Diana
La cena prosiguió normal, el me daba miradas esporádicas y yo lo evitaba, terminó con una conferencia y cada quien se fue en su carro.
Llegué a casa, me bajé, me puse piyama, me desmaquillé y me acosté a dormir, pero antes de dormirme mi celular sonó, era un mensaje de un número desconocido.
Desconocido: Debemos hablar, soy Enaij, paso por ti a tu universidad a la salida, buenas noches, princesa
¡Ay, mierda!
Puede a cargar mi celular y rápidamente quedé dormida.
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Pov, s Enaij.- Al día siguiente
-Tengo que irme -dije
-Si apenas son las 1:30 p.m. -dijo mamá
-Tengo ocupaciones -respondí
-¿Qué vas a hacer? -preguntó papá
-Yo..., me reuniré con un arquitecto para ver lo de la empresa en New York -mentí
-Así me gusta que seas tan trabajador, apuesto que la hija de Ernesto no sabría ni hacer esto, una universitaria no hará nunca nada bien -comentó papá
-Yo creo que ella es muy capaz -admití
-Tu no debes de juntarte con esa niña, un Courrier nunca trae nada bueno -dijo papá
Rodé los ojos, estaba seguro que con ella solo habría cosas buenas, por eso había decidido hablar con ella hoy.
-Ajá, bueno me voy, adiós -me levanté de la mesa- no se si llegue para la cena
Salí de mi casa y subí a mi Audi A3, conduje hasta la Universidad Stanford, estacioné justo cuando los estudiantes empezaban a salir, chicos entre 17 a 23 años caminaban en diferentes direcciones, observé a todos hasta que una chica captó mi atención, un top morado, unos jeans ajustados blancos y unos Adidas, Darían Courrier era hermosa y no era el único que la veía, chicos no le quitaban la vista de encima, caminaba con dos chicas y un chico a su lado, ¿Quién era ese chico?.
Decidí bajarme y caminé hacia ella, chicas me hacían ojitos o me dedicaban sonrisas coquetas, pero yo estaba concentrado en la chica de ojos azules, nuestros ojos se conectaron, ella paró de golpe y yo seguí caminando hacia ella hasta que estuve frente a frente.
-Darían -sonreí
-Enaij -respondió ella con una hermosa sonrisa
-¿Nos vamos? -pregunté
-Si, nos vemos mañana, chicas -sonrió- adiós, Héctor
-Adiós, reina de mi corazón -se despidió el chico que la acompañaba
-Adiós, Dar -dijeron al mismo tiempo sus amigas
Tomé su mano y caminamos a mi carro en silencio, entramos y la volteé a ver, era muy linda, sus labios carnosos estaban pintados de rosa pálido.
-¿Vas a tardar mucho en besarme? -preguntó mordiendo sus labios
-Yo no sabía si te molestaría -admití
-Hazlo ya, ¿¡quieres!? -dijo en un pequeño grito
Tomé la parte de atrás de su cuello, la volteé a mi y le di un beso que tuvo mucho juego de lenguas, cuando nos separamos ambos teníamos una sonrisa un poco idiota, manejé en silencio hasta un restaurante, pero nunca soltamos nuestras manos, el calor que emanaba era agradable, llegamos y entramos al restaurante, nos dieron una mesa y nos trajeron el menú, pedimos la comida y mientras esperábamos empezamos a hablar.
-¿Y bien? -preguntó
-Sobre lo de ayer... -la interrumpí
-Estamos claro que lo de ayer no debió pasar, ¿cierto? -pregunté
-Si -dijo medio desilusionada
-Pero me encanto -sonreí cuando abrió su boca en una o- no se que me pasa contigo, Darían, pero cuando estoy a tu alrededor alguna fuerza me atrae hacia ti, solo quiero tocarte, es frustrante
-Creí que solo yo sentía eso -se avergonzó
-No, también yo, no podemos hacer esto, pero no quiero dejar de hacerlo -admití- ¿que hay de ti?
-Yo tampoco quiero dejar de hacerlo, se siente bien -sonrió
-Yo no soy de relaciones de noviazgo
-Yo tampoco, a parte creo que esto solo es atracción s****l -respondió
-Si, entonces, ¿quieres ser mi amiga con derechos en secreto? -pregunté
Ella río a carcajadas- claro, pero hay que poner reglas
-De acuerdo -asentí- pon una tu
-Regla uno: absolutamente nadie tiene que saber de esto -dijo
-¿Ni nuestros mejores amigos?
-Bueno, ellos si, pero nadie más, es peligroso -espetó
-De acuerdo -acepté- segunda regla: siempre será nuestra prioridad el deseo del otro
-Suenas como un desesperado -río
-Eres sexy, ¿qué quieres que haga? -pregunté
-Bueno, ya no tengo más reglas, ¿tú?
-¿No falta la clásica regla de no se deben enamorar?
-No es buena idea, en las películas y en los libros siempre que hay esa regla uno de los dos termina con el corazón roto -contestó
-Bueno, si eso llega a pasar será un honor que quiebres mi corazón -sonreí
-Y para mí también será un honor
La comida llego y comimos, terminamos de comer y subimos al carro, estacioné afuera de su casa.
-Gracias -respondió
-Te escribiré para vernos -contesté
-De acuerdo
-Bueno, adiós -dije y la bese tiernamente
-Besas bien -comentó
-Tu igual -sonreí
Bajó del carro y entró a su casa, ella definitivamente es hermosa, sonreí.