Cargaba su corazón lleno de ilusión, llegó a Reiner con una pequeña maleta, de inicio le pareció un lugar mágico, las calles a esa hora estaban vacías y las casas aún cuando la noche opacaba un poco sus coloridas fachadas que ya estaban en su memoria las encontraba como un paraíso terrenal, Hasret le había hablado sobre ese lugar infinidad de veces a Paolo, y siempre creyó que cuando pisara aquellos suelos sería de su mano. Ahora su visita era aún más excitante, tratar de impedir esa boda y si tenía que robarse a la novia lo haría, hoy era el todo por el todo. Tocó el timbre de una casa, tenía su dirección, sería una sorpresa enorme que el estuviera ahí. —Buenas noches joven ¿Que se le ofrece? la joven del servicio abrió aún que ya no eran horas de visita. —¡Estoy buscando a la se

