Capítulo 2 "Una nueva historia de amor"

860 Words
¿Cómo se olvida a quién amaste toda una vida?¿Cómo te arrancas el alma, aunque sea esa parte donde está su huella? ¿Cómo se saca a alguien de la mente, del pensamiento? Preguntas que repercutían una y otra vez en la cabeza de Amanda, luego de todo lo vivido con Facundo, ella quería olvidar, pero su corazón, aunque roto, no daba tregua. –Te dije que no era para vos—decía Maca su amiga de la secundaria—. Siempre fue tan engreído. Y mirá flor de turro resultó ser. –Yo sabía que no amiga, pero me conoces donde me dicen NO ahí que voy y hasta que no termino embarrada no paro. –¿Has vuelto a hablar con él? Decime que no—suplicó. —No, obvio que no. Ya vi fotos suyas con una muchacha, poco agraciada–ríe—te juro que rio para no llorar. —El tiempo va a lograr que por fin lo olvides ami. —Ojalá, aunque si lo pensamos ya estamos por pisar los 5 años desde que lo conocí y nada de olvidarlo. —Es que tampoco dejas entrar a nadie, ¡te encerras! —No me encierro, no es fácil para mí, no confío tan así. —Prometeme que vas a intentar. —Mmm... —Quiero oírlo. —Está bien, lo prometo y no es el alcohol el que habla. Amanda decidió que era mejor seguir con su vida normal, no buscaría a nadie, que llegue quien tenga que llegar, que todo fluya y nada influya. Estaba estudiando filosofía y letras, su meta era poder perfeccionarse para ser una gran escritora. Amanda y Facundo dos vidas que tomaron caminos diferentes, él ya tenía pareja oficial, esa misma con que Amanda lo había visto aquella tarde. Ella seguía esperando a ese alguien especial. Iba camino a una entrevista de trabajo, pensaba trabajar para poder apalear los gastos de su carrera, el puesto era para moza de un bar, jamás había llevado una bandeja pero no quería depender más de sus padres. El encargado del bar fue quien le hizo la entrevista, un muchacho de ojos marrones, pestañas perfectas y mucho más alto que ella (lo que no era difícil teniendo en cuenta que ella rozaba el 1,50mtrs) Amanda notó que se trataba de un buen muchacho, era muy amable y se convirtió en su ángel guardián allá adentro, le enseñó todo lo que tenía que saber para quedarse con el puesto y no morir en el intento. Emma era su nombre, tenían el mismo plan, el estudiaba arquitectura y trabajaba allí de medio tiempo para poder pagar sus gastos, pues la universidad se la pagaban sus padres. La mayoría de los que trabajaban allí eran estudiantes que buscaban la manera de poder costear sus estudios, cada vez que uno lograba su título salían a festejar. Fue así que esa noche Amanda salió con ellos justamente por ese motivo, era una noche perfecta, estaban bailando cuando un borracho se quiso propasar con ella. Amanda salió corriendo del lugar, Emma detrás de ella, la tranquilizó de a poco. —Sólo quiero aclarar que no estoy loca—dijo luego de calmarse. —Jamás pensé eso, en realidad creí que buscabas una excusa para huir de ese bar disimuladamente—se ríe. —¡Y así y todo sos mi jefe!—ríe—perdón por sacarte del festejo. —No importa tenía ganas de tomar aire y hacer ejercicio con este terrible frío. —Te estoy perdiendo el respeto. —Sigo siendo tu jefe ¿eh? ¿Me querés contar qué pasó? —Tuve un episodio de abuso a mis 16 años. —Lo siento mucho Amy, imagino entonces lo que debe haber sido esto para vos o al menos intento imaginarlo. —Pensé que lo había superado, y sigo siendo la misma chiquilla asustadiza. —¿Chiquilla? Yo veo una hermosa y fuerte mujer que está teniendo el coraje de poner en palabras el dolor, eso no lo hace cualquiera. —Gracias... —De nada pequeña subordinada—ríe. —Sos el peor jefe del mundo—ríe. —Hay peores, sino mira al mío. Lo abrazó y por primera vez en tantos años no sintió miedo, no sintió rechazo como con otros, excepto Facundo, él siempre fue la excepción. Con el correr del tiempo, la relación entre Emma y Amanda fue evolucionando, tanto así que un día llegó la sorpresa de su vida. Una compañera de trabajo le pidió si la podía cubrir en su turno, ella aceptó pues solían hacer este tipo de cambios cuando tenían finales. Cuando llega al bar todo estaba a oscuras, enciende la luz y su compañera a la que tenía que suplir estaba allí, la guía hacia una mesa decorada con rosas, le entrega el menú, lo abre y decía "¿quieres ser mi novia?" Allí se asomó Emma por la barra. —Es decir, mi novia,no vayas a creer que de la moza—ríe divertido. Amanda salta a sus brazos y le dice que sí, un sí por primera vez libre de miedos y de culpas.
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