Matteo Llevo esperando el día sin dormir y el maldito teléfono no suena. Tengo miedo por Lex, no quiero que le hagan daño, Decido ir al gimnasio a sacar toda esta tensión que siento por no saber nada de ella. Llego el gimnasio con mi celular con todo el volumen, cosa que si llaman no pierda la maldita llamada, por estar distraído desquitándome con un saco de boxeo. Mi teléfono esta intervenido, para que cuando llamen podamos dar con el paradero, lo intervinieron amigos y contactos de mi padre, para no llegar a la policía, dado que no fueron de ayuda cuando acudí a ellos. Cojo el saco de box y le doy hasta que el saco no soporta más y se rompe. — ¡Hey!, si quieres desquitar tu furia, búscate alguien con quien coger, no vengas a romper mis sacos de box. Le observó con mi cara de furi

