—¿Por qué no me lo dijo antes? —preguntó Hadriel, con la voz quebrada por la emoción. —No quería preocuparte. Sabía que tenías tu propia vida y responsabilidades. Ahora eres el CEO de Sísifo —respondió su padre, tomando la mano de Hadriel. Hadriel asimilaba la situación. Sentía una mezcla de tristeza y determinación. Sabía que el tiempo era limitado, pero también que tenía la oportunidad de hacer las paces y estar al lado de su padre en estos momentos difíciles. —Voy a estar aquí para usted, padre —dijo Hadriel, apretando la mano de él con fuerza—. Vamos a enfrentar esto juntos, como familia. Hellen esperaba afuera del consultorio. Había sido testigo de un reencuentro doloroso pero necesario. Hadriel salió del consultorio, llevando a su padre aún sin saber quién era en realidad ella.

