Hellen no podía comprender por qué lo hacía. ¿Por qué se ofrecía a cargar con una responsabilidad tan enorme, una mentira que podría cambiar la vida de ambos? La sorpresa y la confusión se mezclaban con una gratitud inmensa y un alivio que la hizo sentir como si pudiera respirar de nuevo, aunque solo fuera por un momento. Al contemplarlo, se daba cuenta de que, en medio de toda su seriedad y frialdad, Hadriel tenía una nobleza que ella nunca había imaginado. Se sintió pequeña y vulnerable a su lado, pero también extrañamente protegida. No entendía su motivo, pero en ese instante, sintió que no estaba tan sola como había creído. Hadriel había dado un paso adelante para salvarla, y esa decisión lo convirtió, a sus ojos, en alguien más allá de lo terrenal, alguien casi divino que había inter

