Era cerca del mediodía, Deméter había terminado de vender sus frutas y verduras en un mercado ambulante, no lo hacía por el dinero, lo hacía por los mortales, sabía que en el fondo le agradaban y le gustaba ver a esos pequeños niños descalzos con comida en sus bocas. Era algo que Perséfone admiraba de su madre, era una buena Diosa, siempre trataba de ayudar al más necesitado, aunque ciertas cosas se le iban de las manos, ella siempre conservaba un buen equilibrio en la Tierra. Andaban caminando por el lugar viendo telas, zapatos y accesorios. —Voy a llevar tres de esas—Deméter señaló la seda multicolor—, cariño ¿no quieres unas nuevas sandalias? —¿Puedo ir a la otra tienda? —Está bien, aunque preferiría que no te alejaras. Perséfone comenzó a caminar por el bazar, vio algo para Hades q

