Kellan se encontraba caminando de un lado a otro en su despacho. Su mente estaba hecha un lío. Por instante se detenía mirando la superficie de su escritorio, en donde descansaba una pequeña caja de color rojo. Luego volvía a pasear por la habitación con el ceño fruncido. Desde que Amy le hizo saber acerca del embarazo, había estado buscando una oportunidad para proponerle matrimonio, sin embargo, se sentía atemorizado por algunos pensamientos que rondaban su mente. Quería unir nuevamente su vida con la de su mujer de manera definitiva pero, a pesar de lo asombroso que había estado transcurriendo su relación, temía que esta no quisiera casarse aún. El hombre tomó una respiración profunda, canalizando sus emociones, por más asustado que estuviera del resultado aún así lo llevaría

