Abigail observo a su hijo con detenimiento. Durante estos últimos meses a pesar de lo duro que su hijo había trabajado, y lo mucho que se había esforzado por cambiar, nada de lo que este hacia le llenaba los ojos de brillos. No cabía duda que su estado de ánimo había cambiado desde que Amy había salido de su vida. Quizás el poco entendimiento que este tenia sobre sus emociones era lo que lo había llevado a que ese estado aumentara. Como madre, a pesar de las equivocaciones que su hijo había tenido, esperaba verlo feliz. Quería que su mirada volviera a llenarse de calidez. Por lo que se tomó el atrevimiento de citar a esa chica. Sabia que estaba actuando mal, y que probablemente, sí las cosas no salían bien, perdería la confianza de Amy, sin embargo, quería resarcir la culpa que ten

