—¿Qué dijiste? —Marina levantó la vista de su teléfono, ceño fruncido, voz baja pero cargada de tensión—. Me lo soltaste muy de golpe, Samira. ¿Estás segura de lo que estás diciendo? Porque si es verdad que ellos mismos borraron la información sobre el supuesto accidente de su empresa… puede ser muy grave. Podía ser la prueba que necesitaba de que Caspian era un verdadero monstruo y no solo en su vida personal, podía ser que el supuesto accidente no fue un accidente realmente… ¿Quizás una trampa para el seguro? ¿Un truco desesperado para escapar de deudas o esconder sustancias ilegales? Todo era posible. —Lo estoy, muy segura —respondió ella, con suavidad, sin perder su tono sereno pero firme—. Perdón, no quería soltártelo así, sé que no es poca cosa. Pero sí, parece que borraron una

