Punto de Vista de Florida
Durante días tuve sueños húmedos con el Alpha Roger. No sé por qué me dio ese sentimiento. Recuerdo que me habló de noches infernales... ¡Me sentí como una bruja!
Escuché ruidos en el jardín. Yo estaba abrumada. ¿Quién podría estar rondando a esa hora? ¿Será un ladrón, un gato perdido…?
Encendí las luces en casa. No había ninguno. Poco a poco me acerqué al jardín y me asomé. No vi un alma. De repente las luces se apagaron. Entro en pánico. Mi alma se encogió y contuve un grito. De repente unas manos rodearon mis brazos y mi cuerpo por detrás y me dijeron:
"Relájate, soy yo"
"¡¿Entendido?! ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Q...?"
"Vengo por ti. Te deseo, Florida"
"No, detente, no, esto..."
Él estaba detrás de mí. Giró mi cabeza para besarme en los labios. Tenía un aliento fuerte, un hombre, lo cual no me desagradaba, sino que más bien me excitaba mucho. Había estado corriendo. Estaba sudoroso. Su sudor se pegó a mi piel. Me separé de él y le dije:
"Detente, Manuel podría venir..."
"No me importa"
Me besó de nuevo, esta vez metiendo su lengua dentro de mi boca y moviéndola suavemente. Luego me agarró por los hombros y me estiró sobre la encimera de la cocina. Estaba a cuatro patas y mi pompi al aire. Me desató los pantalones rompiendo el botón que los ataba y los bajó con pasión y fuerza. Luego me arrancó la panty y metió su lengua dentro de mi v****a. Intenté jadear. Un extraño, un mago al que apenas conocía, me estaba metiendo la lengua. Yo no era así. Yo... no, me sentí mal. Sentí un placer tremendo inundándome. Lo tenía largo y ágil. Se agitaba dentro de mí con mayor frenesí que en mi boca. De repente comenzó a gruñir mientras rozaba con sus labios la entrada de mi v****a. Llevó su lengua a mi clítoris y la movió en círculos, mojándome aún más. Yo no lo conocía así, había tenido pareja, pero no así ya me estaba haciendo suya. Yo era tan... sucia... Tan... perversa...
Apartó su cabeza de mi v****a y fue a subir cuando olfateó mi trasero. Me senti mal. ¿No lo habría lavado bien? ¿Olía mal? ¿Qué iba a…?
¡Oh! Insertó su lengua en mi ano sin decirme nada. Al principio me sentí súper incómoda y horrible. Quise resistirme, alejarme, pero no pude. A los pocos segundos comencé a disfrutarlo. Fue un placer... indescriptible. Nunca había hecho nada s****l con mi trasero, y su lengua dentro estaba muy sucia, muy sucia. Además, súmale a eso que Roger era tremendo y yo no lo conocía de nada. Mi excitación era tal que gemí como nunca antes lo había gemido. Ufff, su lengua dentro de mi trasero me relajó mientras me hacía sentir llena. Cada vez que lo sacaba y lo ponía sentía un escalofrío en mi ano, luego en mi v****a, y luego recorría todo mi cuerpo. Maldita sea, quería su p... dentro de mí. Ya me puse súper loca y viciosa, y él se dio cuenta. Se levantó, se bajó los pantalones y me penetró con una p... larga y gorda que me hizo sentir un poco de escozor pero luego un placer indescriptible. Luego me abrió la camisa y me dejó completamente desnuda, con mis tetas apoyadas en el mostrador. Se echó hacia atrás un poco, pero no quería que retirara su p.... Yo también di un paso atrás, deseando que estuviera dentro de mí, y luego se acercó, agarró mis tetas con sus grandes manos y gimió gruñéndome en mi oído. Sentí su cálido aliento en su oreja. Me lamió la cara. Mi mejilla estaba manchada con su saliva. Las gotas de sudor de su cuerpazo cayeron poco a poco sobre mi espalda. Estaba gimiendo como loca, hasta que pensé que los miembros de la manada podían oírme y me detuve. No quería que se lo dijeran a Manuel. Dios, me había olvidado de él, pero… que se joda, el imbécil. Sólo podía pensar como una puta sucia. Sólo podía querer a Roger dentro de mí. Él me quería, sabía cómo cogerme, sabía cómo hacérmelo. Su glande golpeó el fondo de mi v****a, haciéndome estremecer de placer, poniendo los ojos en blanco mientras me mordía el labio. Todo era tan sucio, tan… salvaje.
Gemí su nombre en voz baja. Él me iba a ejecutar. Me estaba tomando como a una perra. Quise ladrarle, gruñirle como él me lo hizo a mí, pero entonces se escucharon unas llaves. Mierda, Manuel estaba entrando. Quería alejarme pero Roger me agarró reteniéndome y apagó las luces sin moverse del lugar.
-"Él puede oírnos..."- Dije en voz baja, pero lo que hizo fue aumentar la velocidad de sus caderas, reanudando mi orgasmo. Me iba a correr. ufff, quería pegar el grito más grande de la historia. Manuel entró. Si viniera a la cocina a comer algo, nos atraparía. Eso añadió más morbilidad. Si venía y nos veíamos haciendo… Si tenía un poco de hambre… Pero no, subió las escaleras, directo a la cama. Roger continuó embistiéndome mientras yo contenía un tremendo orgasmo. Puso su mano en mi boca pero terminé mordiéndola para contener el grito que quería dar mientras huía de mí desesperadamente. Sin darme cuenta le hice sangre. Estaba a punto de sentirme mal cuando él se rió y me dejó hacerlo
asqueroso. Así que me volví hacia él y me agaché.
"Mira lo importante que es él que sabe que no estás en la cama y ni siquiera se molesta en buscarte". - Me dijo.
"Lo sudo, jódeme. Hazme tuya. No soy así, pero, Dios, tú... me vuelves loca. Hazme tuya, hazme tuya..."
Continuó embistiéndome mientras chupaba mis pechos y acariciaba mi gordo cuerpo. Sin duda le encantó, lo excité. Eso me excitó aún más. Todo lo que hizo aumentó mi excitación. Nunca había estado tan empapada.
"Me voy a correr"– Dijo de repente con una voz profunda y ronca entre gruñidos.
"Hazlo hazlo"
Llevó su mano a mi clítoris y la movió en círculos. Mis ojos fueron al infinito. Cerré los párpados para que mi cara no pareciera tan cruel y gemí su nombre en su oído:
"Roger, Roger, Roger..."