Narra Grace Una vez pude estar sola en esa habitación, solté aquella lágrima que había estado intentando retener. Rápidamente con el respaldo de mi mano la sequé y comencé a recoger todo. —Grace, ¿estás bien? Dahiana, la chica de la limpieza, entra para ayudarme. —¿Qué pasó? El señor Longworth pidió que viniera desocupar tu guarda ropa. No podía responderle, tenía un nudo en la garganta. —¿Te vas? Asentí abriendo mi maleta y echando en su interior todo. —Graces… —Es un idiota, ese hombre es un verdadero imbécil —fue lo que solté en medio de mi enojo. —Oh, ven, déjame ayudarte. —No, estoy bien. —¿Quieres que llame a la señora Amelia? —No, deja a mi madrina donde está. Hablaré con ella más tarde. La chica asiente y me ve cerrar mi equipaje. Salí de la habitación y sentí t

