Narra Grace Mi nivel de paciencia estaba llegando a su límite, sé que lo que estoy haciendo lo puede hacer enojar, pero ya no podía guardarlo más. Entendía lo que decía y sabía que no debía protestar, es su hija y conozco perfectamente mis deberes, pero ¿es necesario llevar todo al extremo? —Es fabuloso que intente potencializar las habilidades de la señorita Aitana, que desarrolle en ella nuevas… en fin, es bueno lo que hace, señor Longworth, pero creo que son demasiadas. —Dice que son demasiadas porque… —Porque no tiene un espacio para descansar, señor. Finaliza el día muy agotada, no le queda tiempo para jugar o distraerse en algo diferente. —Bien, déjeme ver si la comprendo. Usted dice que es mejor que mi hija tenga tiempo para jugar y no para aprender. ¿Es eso? —No es lo que

