Olivia. Después del trabajo, los chicos de la empresa se preparan para festejar la navidad, adelantada, nada más perfecto que un día viernes para hacerlo. No tengo planeado llegar tarde a casa, pero ayudo con la fiesta ruidosa que organizan cada año en el salón de eventos. Mi deber es estar presente, dar un pequeño discurso y volver a casa. —¿Ya se retira, señora Klein? —, interroga Olga. —Sí, voy por unos documentos que dejé en la oficina y me marcho. Tú sigue disfrutando que será un largo fin de semana. Me dirijo a la oficina, pensando en la hora que tenía que estar en el estacionamiento. El primer mensaje que envió Damián fue hermoso, sincero, llegó directo a mi corazón, y el segundo, tan lleno de misterio y con cierto interés. Obviamente que no contesté a sus mensajes, a pesar de

