Emili— días después Roí Henríquez es un hombre atractivo, interesante, muy bien dotado; pero no es mi tipo. Desde esa horrible experiencia en mi vida me propuse jamás volver a llorar por un hombre, los últimos diez años de mi existencia, han sido geniales sin la compañía de un macho, pecho peludo. Si no le debiera un favor a Brandon, mandaría al carajo su plan. Es que no me cabe en la cabeza que me pidiera que coqueteé con él, cuando lo que espera de mí, Roí, es precisamente ese paso para lanzarse como lobo hambriento sobre mis carnes. No es que me desagrade la idea retorcida de algún día aceptar una invitación suya, pero eso significaría lanzarme directo al fuego para quemarme, mi corazón se destruiría por completo. Tengo miedo, mucho miedo a un nuevo desengaño. Como cada sábado, me p

