Nagisa estaba completamente sonrojado, respiro profundamente y sonrió con dulzura.
- ¿Qué tipo de sonrisa desea, amo? - pregunto ocultando por completo sus nervios, mostrando un aura de rosas y esa sonrisa tan agradable que volvía locos a los clientes, principalmente al pelirrojo.
- Deseo una "suplicante" - dijo el pelirrojo a lo que el celeste se sentó suavemente en el piso, con un sonrojo, ojos cristalizados y labios temblorosos, sujetaba con un brazo la bandeja
-¿E-esta bien así? Oh amo mío, le suplico... Me perdone por esta sonrisa - dijo en un tono como la sonrisa, para levantar un poco su rostro y ver los ojos mercurio del contrario y esbozar una sonrisa preocupada - ¿Amo... Quiere algo más? - incitó aún en el tono suplicante - Yo... Puedo hacer cualquier cosa - musitó para después levantarse y sonreír alegremente
El pelirrojo estaba sonrojado y sus labios estaban entre abiertos, tratando de formular, al menos, una palabra coherente
- ¿Desea algo más? - pregunto el peliceleste, Karma negó con su cabeza y Nagisa fue a la cocina con la orden. Unos minutos después estaba frente al pelirrojo entregando lo que había pedido.
- ¡Zafiro-san! - gritó Hinano, Nagisa volteo rápidamente y atendió a los demás clientes que llegaban, la mayoría la pedía a ella y eso causaba envidia de parte de las demás gemas.
- ¿Nagisa? - esa voz, Nagisa la reconoció al instante, se puso rojo cual tomate y se giro rápidamente encontrándose con el castaño, la peliverde, la pelinegra y su pareja.
- ¡¿Qué hacen aquí?! Eh... ESPEREN - el celeste de un rápido movimiento jaló a sus amigos dentro de un cuarto en la cafetería
-¡¿Por qué estás vestido así?! - pregunto alterada Akari
- Bueno... - no aguanto más y soltó un sonoro suspiro al aire, después se encaminó donde su jefe se encontraba cocinando y les dejo con él para que les explicara lo que había pasado, pasados sólo unos cuantos segundos del relato, volvieron a llamar a "Zafiro", quien "resignada" camino hasta la mesa para acatar las órdenes.
- ¿Desea algo más, amo? - pregunto con una sonrisa al pelirrojo
- ¿Cómo te llamas? - pregunto Karma entrelazando sus dedos y colocando sus codos en la mesa
- Lo siento, en este café no nos hes permitido dar información personal - respondió el celeste dando un leve giro en sus talones - Aunque supongo que conoces mi apodo en la escuela - musitó para que solo Karma pudiese escucharlo.
Nagisa paso un día realmente agotador, jamás había tenido tanto trabajo y menos dado tantas sonrisas. Pero, la que más se quedaba en su mente, era la que le dedico al pelirrojo, y sin saber a razón, esbozo una tierna sonrisa y sus ojos emitieron un sutil brillo.
- ¡Nagisa! - gritó Akari mientras se acercaba a su "pareja"
- ¿Qué pasa Akari-chan? - pregunto el celeste aún con su sonrisa
- Desde ahora trabajaremos contigo y... Me pintaré el cabello de verde - dijo con su sonrisa a lo que el celeste confundido pregunto un "¿Por qué?" y un "¿Quiénes?"
- Estás viendo a Esmeralda y a Jasper - dijo Yuuma sentándose al lado de Akari.
- Además… Yo sigo siendo un ángel, debo utilizar un nombre clave y cambiar mi apariencia, ya sabes… Lo usual - dijo con molestia la castaña.
- ¿Cuándo te lo pintarás? - pregunto el celeste, ignorando por completo la presencia de Yuuma y el que sean compañeros de trabajo
- Tal vez mañana saliendo de clases - dijo tocando con cuidado un mechón de su cabello castaño.
- Esta bien - dijo el celeste antes de ir a los vestidores y cambiarse de ropa.
// Al día siguiente en los casilleros principales //
- ¡Nagi-chan! - gritó un rubio casi anaranjado acercándose al susodicho
- ¿Qué pasa Maehara kun? - pregunto el celeste sin prestarle importancia
- ¿Cuántas cartas hay para el día de hoy? - pregunto con burla, Nagisa abrió su casillero y una oleada de rosas rojas y de anthuriums salió del mismo
- ¿Qué significa la flor roja con el palito? - pregunto Maehara tratando de explicar su "punto de vista"
- "Me gustas mucho" o "Ardiente" dijo mientras recogía las flores y se quitaba una liga, su cabello cayó en su hombro suelto. Con la liga ató las flores y sintió su dulce fragancia, Maehara observó detenidamente su cabello suelto.
- ¿No crees que si te quitas una coleta, deberías quitarte ambas? - pregunto con un leve sonrojo, Yuuma
- Si, pero... Antes quería saber el tipo de aroma de las flores que me acaban de entregar - respondió con su sonrisa y quitándose la otra coleta.
Ambos chicos se quedaron observando la imagen tan... Inocente, de Nagisa. Pues el pequeño sin darse cuenta, estaba encandilando a tres jóvenes. El pelirrojo sonrió con sorna al encontrarla, pero... Su sonrisa desapareció a una mirada de tranquilidad y seriedad, puesto que no quería interrumpir la maravillosa vista que tenía frente a sus ojos, cosa que fue percibida por la chica a su lado.
- ¡¿Me estás escuchando?! - gritó Okuda para que el chico se exaltara un poco, rompiendo por completo aquella atmósfera tan tranquila, despreocupada e indiferente.
- Si, si. De casualidad, ¿De que estabas hablando?- dijo el pelirrojo con sorna a lo que la pelimorada se molestó y lo golpeó con su bolso (No se parece en nada a la actitud de la verdadera)
- ¡Eres un estúpido! - bramó antes de salir a paso rápido
- Demonios... - se queja el pelirrojo antes de notar las miradas que tenía encima, más sin embargo, sólo una le intereso, la del peliceleste que se acercó un poco preocupado
- ¿Estas bien? Creo que te ha golpeado muy fuerte - dijo en un tono algo preocupado y con las flores en ambas manos. El pelirrojo se ruborizó levemente y aparto la mirada
- N-no, ya estoy acostumbrado - dijo como una respuesta a lo que el celeste se enfado un poco
- ¿Cómo dejas que te trate así? - pregunto con tono molesto
- ¿Así cómo? - pregunto confundido el pelirrojo
- No creo que ella sea un "demonio", como para tratarte de esa manera - dijo el celeste haciendo las comillas con sus dedos
> penso Karma mientras se acercaba lentamente, chocando sus respiraciones que se intercalaban, haciendo cada vez más corta la distancia, Nagisa se sonrojo, pero no se inmuto, se estaba dejando llevar..
Un golpe en la mejilla del pelirrojo hizo que éste se apartará del celeste sorprendido
- Yuuma? - pregunto Nagisa