Han pasado más de cuatro semanas, casi un mes y medio, desde que la guerra de los tres mundos comenzó, las personas tienen miedo y no quieren salir a la luz, ha sido tanto que han hecho construcciones debajo de la tierra y agua para mantenerse seguros, sin embargo los demonios y ángeles han bajado a la tierra para observar las ciudades devastadas, destrozadas, llenas de fuego y algunos edificios que han caído convirtiéndose en escombros.
- ¿Cómo en menos de dos meses pasa esto? - preguntaba a castaña mientras recogía del suelo una foto algo quemada, con cristales en ella y algunas otras cosas que caían de ella
- Será porque son débiles y frente a una situación de tal gravedad prefieren sucumbir y destrozar todo a su alrededor - dijo una voz fría y seria detrás de ella
- No hace falta ser tan... Fríos, Itona - dijo Nagisa detrás de ellos, los tres iban caminando a paso tranquilo observando con cuidado cada lugar, buscando una entrada o salida que los pudiese llevar con los demás
- Aún así, Nagisa, ¿No crees que es estúpido que aún siendo un demonio, Yu... Isogai quiera verte? - pregunto algo molesta la castaña, Nagisa cesó su paso y miro con seriedad a la joven, ella trago en seco y se quedo callada, sabiendo que si decía algo, nada bueno saldría de ello
- Nagisa, vamos creo que he encontrado algo que te gusta - dijo Itona tratando e aliviar el ambiente, Nagisa fue con él y sonrió con emoción
-¡Malteada y helado de vainilla! - grito con sorpresa y felicidad
- Sabía que te gustaría - dijo Itona con una sonrisa, Nagisa sólo asintió feliz
- Oigan... Chicos, no creo que sea un buen momento para eso, siento que hay algunos daemons (demonios) de baja categoría cerca... - susurro Akari con una daga en manos, Itona hizo aparecer sus tentáculos y Nagisa se quedo detrás de ellos
- ¿Estas segura? - pregunto Itona acercándose a ella
- Si, completamente - dijo ella en un tono serio, algo impropio de ella
- Chi... Chicos... - susurro Nagisa y ambos voltearon a verle, observando como daemons de media categoría, se acercaban al peliceleste, sin embargo sólo veían sus sombras, una era la de una joven y la otra, pues en realidad no la distinguían completamente. - ¿¡Hinano!? - pregunto el peliceleste con asombro, los ángeles se escondieron detrás de unos autos mientras observaban como una pelianaranjada abrazaba al chico en un salto
- ¡Nagisa! Creí que te había pasado algo, ¿Estas bien?, ¿No te has hecho daño?, ¿Has hecho alguna alianza con algún grupo? - pregunto la chica rápidamente
- Si, no, y ¿A qué te refieres? - respondió el peliceleste consecutivamente, la chica solo rió por su amigo
- Me refiero a que si has hecho algún tipo de contacto con demonios, ángeles o humanos - dijo ella con una sonrisa - Aunque supongo que la has hecho con los humanos - rió un poco
- ¿Y tu…? - pregunto el chico y la joven desvió la mirada - ¿Hinano?
- No, yo... Yo soy parte de los demonios - confesó y levanto la mirada encontrándose con la mirada sorprendida de Nagisa - ¡Pero no te haré daño! Jamás lo haría, eres mi amigo y…
- No pienso que me puedas hacer daño - dijo el chico interrumpiéndola - Sólo estoy sorprendido
- ¡Nagisa! Sigues siendo tan bueno, honesto y amable - la joven abrazaba con locura al chico - Por cierto, ¿Cómo están Karasuma sensei y Aguri-sensei? - pregunto de repente
- E-están bien... Están en una base de humanos, nos llamaron - dijo el chico, casi mintiendo
- ¿Sabes donde están? Te llevaremos con ellos - dijo la joven con una intención extra en sus palabras
- No, se corto la llamada justo cuando nos iban a dar la localización - susurro el chico con pesar fingido, puesto que siendo un ángel su deber era salvar y defender a los humanos, no llevarlos a la boca del lobo
- Ya veo… Entonces quédate con nosotros, hasta que encontremos a algún grupo - sugirió ella, pero miro al auto en donde se encontraban los ángeles, amigos de Nagisa - Quédate atrás, estoy sintiendo una presencia no muy agradable - susurro y una espada anaranjada, como su cabello, y con llamas verdes, como sus ojos, aparecía en sus manos
> pensaron los ángeles al unísono
- ¡Salgan asquerosos y repugnantes ángeles! - dijo con tono amargo y seco
- ¿Asquerosos? - pregunto con burla la castaña saliendo del auto seguida por Itona
-¿Repugnantes? - pregunto Itona en el mismo tono
- No somos más que simples servidores de... Majestad - dijeron al unísono haciendo una reverencia y la joven sintió como detrás de ella, alguien extendía una espada, pero todos sabían perfectamente, que esa persona con la espada en manos, no era Nagisa
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- Karma, es estúpido buscar a "ese chico" en estos barrios - decía por décima vez Rio con semblante agotado y cansado
- No me rendiré, estoy seguro de que esta por aquí, le encanta ayudar a las personas - dijo Karma mientras sostenía un arma de fuego, creada por humanos, apuntando al suelo y buscando rastros de algún sobreviviente, o de la persona que realmente estaba buscando
- ¡Vamos Karma! Estoy cansada y no quiero caminar, además Hiroto se ha caído hace unos metros y no se ha querido levantar desde hace AÑOS - dijo la joven dramatizando, Karma se dio la vuelta y efectivamente no había mentido, en todo. Hiroto se encontraba en el suelo boca abajo
- ¡Hiroto! - grito Karma llamando la atención del rubio
- ¿Qué? - pregunto Hiroto levantando solo un poco su cara
- ¿Acaso no quieres ver a Nagisa? - pregunto con molestia y el chico se puso de pie rápidamente comenzando a caminar - Lo sabia
- Chicos, será mejor que se queden quietos - susurro la rubia mientras tomaba la pistola en sus manos y se disponía a usarla
- ¿Qué quieres decir Rio? - preguntaron ambos y la joven sintió un disparo en su estómago haciéndola caer al suelo
- ¡¿Qué demonios?! - dijo Karma mientras se colocaba en posición de defensa
Y se escucharon otros dos disparos y golpes secos en el pavimento