Estaba tan enojada con Noah que simplemente lo había estado evitando todo el trayecto del hotel hasta el aeropuerto. Nos encontrábamos sentados esperando a que nuestro vuelo fuera anunciado por los altavoces. Por suerte hoy no estaba lloviendo casi nada y los vuelos se habían retomado. Me había estado sintiendo algo mal desde hace un rato. Sentía un poco de dolor de cabeza y ya no sabía si era por el estrés que sentí justo ahora o por todos los gritos que hubo entre Noah y yo para que finalmente se hiciera lo que él decía y no pudiera despedirme de mis padres, ni de mis amigas, ni de Caleb...no me dejó despedirme de nadie. Escuché gruñir a mi estómago y me levanté del asiento para ir y comprar algo en las pequeñas tiendas de servicio dentro del aeropuerto. —¿A dónde vas, Sophia? —pregu

