Me alejé de él y corrí hacia la casa abriendo rápidamente la puerta. Esto era demasiado y aunque lo amara tanto teníamos que darnos un tiempo y esa era mi decisión final, no iba a cambiar, Noah necesita pensar mejor las cosas y yo sólo necesito darle su espacio. —Sophie, ¿qué pasa hija? —preguntó mi madre en cuanto me vio. Un nudo se formó en mi garganta, ¿qué excusa podría usar?, no había ninguna. Mis ojos seguían dejando caer lágrimas y simplemente no iba a poder mentirle. —Peleé con Noah —solté sorbiendo mi nariz. Mi madre se levantó del sofá, pero antes de que pudiera dar un paso hacia donde yo me encontraba la puerta se abrió. Noah estaba allí, mirándome de una manera tan fría, dura y triste que mi corazón se rompió al instante. —Por favor no lo hagas —pidió con voz ronca. —Por

