3.0 Discusión.

1304 Words
Terminé de arreglarme dejándome el cabello suelto. Me miré al espejo y me gustó lo que vi, me veía bien. —Sophie, ¿ya estás lista? —apareció Noah entrando por la puerta. Lucía increíblemente guapo. Para tener veinticinco años se veía más que excelentemente. Me sonrio al darse cuenta que lo observaba con atención y le devolví la sonrisa. —¿A dónde iremos primero? —le pregunté mientras él se acercaba a mí. Me rodeó por la cintura y presionó sus labios contra los míos. Su beso era rápido y dulce la vez, solo él podía besarme de esa manera. Llevé mis manos hasta su nuca atrayéndolo más hacia mí, tenía que pararme de puntitas para alcanzarlo. Una risa brotó de sus labios y me abrazó con fuerza. —Hey, no te burles —lo reprendí. Él dejó un beso en mi frente sin dejar de reír. Sus bonitos hoyuelos no tardaron en marcarse en sus mejillas, eran preciosos. —O creces tú, o yo tendré que encogerme —siguió riendo y le di un golpe suave en el hombro. Salí de la habitación apretando los labios para no reír y comencé a bajar las escaleras. Me dirigí a la cocina para servirme un poco de agua antes de salir y Noah apareció recargándose en el marco de la puerta observándome. —Hay una sorpresa afuera, ¿vamos? —preguntó y asentí. Me bebí todo el contenido del vaso y caminé hasta donde él se encontraba. Me rodeó por la cintura apegándome a él. Cuando por fin salimos abrí los ojos ampAdamente al ver un Jeep azul marino estacionado al frente de la casa. —Sorpresa —murmuró muy cerca de mi oído. Llevé ambas manos hasta mi boca. Estaba tan sorprendida y asombrada. Noah había comprado inesperadamente un Jeep. —Vaya...no sé qué decir —titubeé y él besó mi cabeza. —Un gracias y un beso no estarían mal —murmuró encogiéndose en hombros. Me reí y luego me acerqué para besarlo. —Gracias Noah —susurré contra sus labios. —De nada, preciosa —respondió y después dejó un besito en mi nariz. Sacó las llaves de su bolsillo y apuntó hacia el Jeep el cual encendió unos segundos las luces. Me tendió su mano y la tomé. Me dirigió hasta la puerta de copiloto y la abrió dejándome entrar primero, sonreí ante el gesto y acarició mi mejilla. Unos segundos más tarde él ya estaba a mi lado. Encendió el Jeep y comenzó a conducir. —Noah —hablé mirando mis uñas. Él levantó la mirada. —¿Qué pasa amor? —¿Cuándo compraste la camioneta?, no me dijiste nada... —me encogí en hombros y él sonrio. —Era sorpresa —canturreó con voz ronca. —Además estabas dormida y no quería levantarte. Asentí y saqué mi móvil para mandarle un mensaje a mi madre. Tenía unos cuantos, por parte de mis amigas, Lauren y Annie, las extrañaba demasiado. Respondí todos e incluso mandé más, era raro no poder comunicarme como antes, no hay mucha recepción en donde vivimos. —Princesa —me llamó Noah y lo miré. —No me gusta que uses mucho el móvil, déjalo, ya casi llegamos —pidió y rodé los ojos. —No me ruedes los ojos, Sophia. Terminé por dejar mi móvil dentro de mi bolso y me crucé de brazos esperando a que llegáramos. No entiendo por qué Noah compró una casa tan lejos de todo. --- Llegamos a lo que parecía el centro de la ciudad. Estábamos en un supermercado comprando todo lo necesario para preparar comida. Noah estaba todo el tiempo a mi lado preguntándome qué cosas llevar, era lindo que me brindara su completa atención. Tomé un frasco de mermelada y mordí mi labio inferior recordando que no había llevado pan. Dejé el frasco en el carrito de compras y miré a Noah quien leía una etiqueta. —Noah —murmuré y él me miró. —¿Qué pasa amor? —preguntó caminando hacia mí. —Olvidé tomar una bolsa de pan, ¿podrías traer una? Suspiró y se acercó más a mí, me tomó de las mejillas y dejó un beso en mi nariz. —Claro, pero no hables con nadie, ¿entendido? —susurró y antes de que dijera algo se dio la vuelta. Rodé los ojos y seguí mirando qué más podría llevar de este pasillo. Quizá llevaría café, chocolate en polvo y canela. Tenía la idea de hacer algún postre, no es que sea la mejor cocinera, porque no sé cocinar, pero aprendería, digo, una chica de dieciocho como yo aprende rápido. Dejé otras cosas más dentro del carrito y caminé hasta otro pasillo, Noah ya se había tardado así que buscaría lo demás yo misma. Me sorprendí en cuanto vi al mismo chico de aquel restaurante donde Noah había actuado demasiado pesado. Me acerqué para saludarlo. —Hey —murmuré y él me miró. —Adam, ¿cierto? El chico de ojos oscuros asintió con una bonita sonrisa. —Vaya, que bueno verte... —alargó ya que no sabía mi nombre. —Sophia —le extendí mi mano. —Sophia Tremblay ahora que estoy casada. Él correspondió mi saludo estrujando mi mano. —Adam White —respondió y sonreí. —Oye, lamento lo de ese día, mi esposo suele ser un poco celoso —me encogí en hombros. —Eres muy joven para estar casada, nunca me imaginé que él fuera tu esposo —dijo con timidez y asentí. Adam tenía razón, yo era muy joven para estar casada, pero era feliz así que eso era lo que me importaba. —Sí, soy algo joven —me encogí en hombros. —Pero amo estar casada, mi esposo es de lo más dulce. Adam vaciló con la mirada y soltó una risa. —Sí, claro —ironizó y lo miré con el ceño fruncido. —Sí lo es, yo misma lo puedo asegurar —dije segura de mí misma y él rio. —Hizo que me despidieran, ahora no tengo trabajo, ¿sabes?  Me quedé quieta y totalmente sorprendida. Noah no pudo haber hecho eso, no, simplemente no podía ser cierto. —¿Qué? —espeté confundida y Adam me miró nervioso. —No le digas que te he dicho —musitó y luego miró a otro lado. —Me tengo que ir, adiós. Y antes de que pudiera decir algo huyó de mi vista. Llevé ambas manos a mi cabeza, eso no podía ser verdad, Noah sería incapaz de semejante cosa, él no pudo hacerlo. —Sophie. Las manos de Noah se posaron en mis caderas haciéndome dar un brinco del susto. Respiré con dificultad y me di media vuelta para mirarlo. —¿No hablaste con nadie, verdad amor? —preguntó mirándome fijamente a los ojos. Tragué saliva con dificultad bajé la mirada para después negar con la cabeza. —No, no, con nadie —mascullé y él besó mi frente. --- Llegamos a casa y metí las compras en la nevera y algunas cosas dentro de los muebles de cocina. Me senté en el sofá intentando procesar lo que había escuchado por parte de Adam, no podía creerme que Noah hiciera que lo despidieran, era algo estúpido y exagerado. Prefería pensar que esto no había ocurrido. Cerré mis ojos unos segundos tratando de evitar seguir pensando en lo mismo. Noah no es capaz, Adam me mintió. —Sophie, ¿por qué mejor no duermes en la habitación? —su voz me hizo abrir los ojos. Lo miré y negué con la cabeza. —No tengo sueño —dije en un susurro y él se sentó a mi lado. Se acercó a mí y me rodeó por la cintura y recargué mi cabeza en su hombro. Quería preguntarle lo de esta tarde, pero no estaba muy segura de hacerlo. Su pecho se inflaba con cada lenta y larga respiración haciéndome temblar. Oía solo un poco de los latidos de su corazón y era algo hipnotizante. —¿En qué piensas Sophie? —preguntó y escuché su pecho ronronear. Dejé salir un suspiro y mordí mi labio inferior, tendría que decirle. —Bien...es que, cuando fuiste al otro pasillo yo... —murmuré con timidez. Me separé del hombro de Noah y él me miró con toda su atención. —¿Tú qué? —espetó confundido. —Yo...vi a Adam —Noah frunció el ceño. —¿Y quién es ese? —preguntó con voz ronca. —¿Estuviste hablando con hombres? —volvió a preguntar con un tono duro. Apreté mis labios en una delgada línea y asentí ligeramente. Noah rodó los ojos y sacó su mano de alrededor de mi cintura para después levantarse del sofá con enojo. No entiendo por qué se pone tan dramático. —Dijiste que no habías hablado con nadie, Sophia, eres una mentirosa —espetó con enojo y lo miré incrédula. —¿Qué?, esto es una tontería —me levanté del sofá rápidamente. —No tiene nada de malo que hable con hombres, Noah. Enarcó su ceja izquierda y se cruzó de brazos. —¿Qué no? —preguntó con sarcasmo. —Todos los que te ven te desean Sophia, con solo ver sus caras de idiotas me doy cuenta, ¿eres ciega o qué? —siguió hablando, me estaba sacando de mis casillas. —Todos son como el chico de ayer, sólo quieren llevarte a la cama. No podía creer lo que me estaba diciendo, tenía que estar bromeando. Llevé ambas manos a mis caderas. —Eres...no puedo creer que me estés diciendo todas estas tonterías, Noah Tremblay, estás loco. Me di la vuelta y comencé a subir las escaleras con rapidez. Llegué hasta la habitación y me metí en la cama cubriéndome con la sábana de pies a cabeza. Noah nunca me había hablado de esa forma, nunca. Esta es nuestra primera pelea realmente. La cama se hundió a mi costado y me estremecí, sabía que era Noah. Colocó su mano por encima de la sábana. Comenzó a quitarla de mi rostro. Cuando lo logró él estaba frente a mí. Lo miré a los ojos y él acarició mi mejilla izquierda con ternura. —Perdona mi amor, a veces digo cosas sin sentido, lo siento. Se acostó a mi lado y apoyé mi cabeza en su hombro. Él me abrazó y dejó un beso en mi sien. No podía enojarme con él, no cuando hace este tipo de cosas que me derriten ante él. —No debiste hacer que lo despidieran, Noah —musité y un ronco sonido salió de su garganta. —Vale, pediré que lo vuelvan a contratar si eso es lo que quieres —dijo con voz ronca. Me moví de manera que ahora estaba casi encima de él. Parecía enojado, su ceño estaba duro así que besé su nariz. —Estaría bien que mandaras a que lo contrataran de nuevo —musité y él cerró los ojos. —Bien. Iba a moverme, pero él me rodeó por la cintura apegándome más a su cuerpo. —No te vayas dulzura, tengo planes contigo justo ahora.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD