1.0 Aislamiento y celos.

1030 Words
Nuestro primer día como recién casados ya había comenzado. Noah había comprado una linda casa en Irlanda. Tomamos un avión después de casarnos en Los Ángeles a petición de Noah y justo ahora me encontraba desempacando las valijas. Me sentía tan feliz y enamorada que no me importó venir aquí y empezar una nueva vida con Noah. Él ya había conseguido un trabajo en una fábrica de cerveza. Estaba muy emocionado de comenzar a trabajar y yo estaba igual de emocionada por el hecho de vivir con él e iniciar nuestra propia vida juntos. —Princesa —habló a mis espaldas. Llegó hasta donde yo me encontraba y me rodeó por la cintura dejando un beso en mi cuello. Sonreí como una enamorada suele hacerlo y dejé la ropa que doblaba a un lado. —¿Qué pasa, amor? —pregunté para después mirarlo. Noah era sin duda el hombre más guapo que había conocido en toda mi vida, me sentí muy afortunada de tenerlo a mí lado. —Pensaba llevarte a comer después de que termines con las maletas —murmuró respirando muy cerca de mi cuello. Asentí encantada y besé su mejilla. —¿Qué fue eso? —preguntó casi para sí mismo. —No me gustan los besos en la mejilla, ya sabes que para mí ese no es un beso —bromeó y solté una risita. Era tan dulce que simplemente no podía resistirme a él. Tomé sus mejillas entre mis manos y no dudé en besar sus suaves labios. —Así me gustan nena —susurró para después besar mi nariz. Se levantó y salió de la habitación. Yo seguí guardando la ropa dentro de los roperos. Esta casa era muy linda y acogedora, Noah contaba con un excelente estilo para todo y su elección me ha encantado. Tomé mi móvil y escribí un mensaje para mí mamá avisándole que ya estábamos en la nueva casa. Envié el mensaje y procedí con lo último que faltaba para poder terminar. Una vez terminado todo aquello, abrí las ventanas recogiendo las cortinas color vino con un listón. El aire fresco entró inundando la habitación. Sonreí mirando fuera de la ventana, había una bonita vista hacia los prados, era fantástico, nunca me había imaginado vivir en un lugar tan natural. Guardé las valijas ya vacías y me recogí el cabello. Ahora sólo me dedicaría a cambiarme de ropa para salir con Noah. Me saqué los jeans negros supliéndolos por una bonita falda azul cielo hasta las rodillas y una blusa blanca tejida. Retoqué mi maquillaje y finalmente me coloqué unos zapatos bajos. —Sophie, ¿estás lista? —oí a Noah subiendo las escaleras. Tomé mi móvil y mi bolso antes de responder. —Sí, ya voy —avisé rociándome un poco de perfume. Salí de la habitación y me encontré a mi atractivo esposo a la mitad de las escaleras. Lucía tan guapo con su hermoso cabello largo y su elegante y sexy forma de lucir todo lo que se ponía. Bajé hasta encontrarme en el escalón donde él me esperaba y me regaló una de sus mejores sonrisas. —Tan hermosa como siempre —murmuró para después besar mis labios. --- Llegamos a un bonito restaurante que sólo quedaba a unos quince minutos de casa, vivíamos algo apartados del centro así que tomaba un poco más de media hora llegar a cualquier punto, pero gracias a todo lo que es bueno, este restaurante estaba de paso. Estábamos sentados esperando a que trajeran lo que habíamos ordenado. Noah no dejaba de mirarme a los ojos, era lindo, pero sentía que me derretiría en cualquier instante. —Podría decirte tantas cosas ahora —habló dejándome ver una curva en sus labios. —Pero prefiero que tú me digas algo y escuchar tu preciosa voz. Sonreí sintiendo mis mejillas sonrojadas y llevé mis manos a mi rostro para cubrirme un momento por lo sonrojada que estaba. La risa de Noah no tardó en inundar mis oídos. —No te cubras amor, me encanta verte —dijo entre risas. Rodé los ojos y bajé mis manos hasta la mesa. Me sonrió y tomó mis manos entre las suyas. —Eres un tonto —bromeé y él me miró enarcando una ceja. —Pero así te amo —terminé de decir y acarició con su pulgar mis dedos. —Y yo te amo a ti, Sophia. La forma en la que decía mi nombre me volvía completamente loca. Su ronca voz siempre lograba que mi cuerpo fuera recorrido por un hormigueo incontrolado. Antes de que pudiera decirle algo de vuelta un chico apareció con nuestros platillos. Noah fijó su mirada en él como si fuera algún detective o algo así. —Ensalada sin aderezo para la bella dama —sonrió el chico dejando el plato frente a mí. Le sonreí de vuelta, iba a responderle un simple “gracias”, pero miré su placa con su nombre allí, "Adam", y antes de que pudiera dirigirme a él por su nombre, Noah fue quien habló. —No son necesarias esas palabras. —Tampoco le sonrías, soy su esposo y lo siento como falta de respeto —siguió hablando con el mismo tono. Lo miré apretando los labios, estaba exagerando. —Yo no quería...lo siento, de verdad —se disculpó Adam y Noah negó con la cabeza. —Anda, vete —espetó con un tono grosero y Adam desapareció. Miré a Noah impactada, en realidad estaba más que molesta por cómo había actuado. ¿Qué le pasaba?, por amor a Dios, no puede sentir celos del chico, él sólo había sido amable, y estaba haciendo su trabajo, punto. —Noah, ¿qué sucede contigo? —pregunté inquieta y él picó su comida. Comenzó a comer como si yo no le hubiera preguntado nada y rodé los ojos para empezar a comer la mía. No podía creer que se molestara sólo porque me sonrió y fue amable conmigo, estaba sobre llevando las cosas de una manera demasiado exagerada.  Me apresuré a terminar de comer, Noah no había dicho ni una sola palabra y yo quería tomar aire. Estaba por terminar, pero él me detuvo. —Sophie, lo siento, fue algo exagerado todo lo que hice —murmuró sorprendiéndome por completo, creí que no se disculparía. Me miraba con arrepentimiento y no pude resistirme ante su disculpa. Lo miré suavizando mis facciones y terminé por asentir, no podía estar enojada con él toda la vida. —No quería actuar de esa forma, lo siento preciosa —volvió a disculparse y negué con la cabeza. —Está bien —le sonreí y buscó mi mano. La tomó y se levantó ligeramente de la silla para alcanzarme y dejar un beso en ella. Sonreí ante su gesto y ambos nos pusimos de pie, ya habíamos terminado con nuestra comida. Noah pagó la cuenta y ambos salimos del lugar. Hacía algo de frío así que abracé mis brazos para mantenerlos en calor. Quería salir a todos los lugares y conocer de todo aquí, estaba realmente emocionada de vivir en otra parte. Noah me rodeó por la cintura con su brazo derecho y me atrajo hacia él mientras caminábamos. —¿Tienes frío, Sophie? —preguntó para después dejar un beso en mi sien. —Sí pero no tanto, quisiera que exploráramos por acá, quiero conocer —pedí y Noah negó. Mi sonrisa desapareció y la suplió una mueca, creí que la idea era salir. —¿Por qué no? —insistí y Noah volvió a negar. —Porque no —dijo firmemente. —Aún no hemos tenido nuestra noche de bodas —alardeó. Fruncí el ceño, ya habíamos festejado ayer. Hicimos una linda fiesta después de la boda, así que no entendía por qué no quería que paseáramos ahora. —Pero Noah, ya hemos celebrado —alcé la cabeza para mirarlo, él era muy alto. Una de las cosas que más me encantaban en él. —No me refiero a eso Sophie, quiero darte una noche de bodas a mí estilo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD