La carretera estaba tranquila como otras veces. Por esos lugares era muy común que lloviera casi todos los días, la vegetación era muy abundante. Todo lo cubría un gran manto verde y el olor era muy relajante algo que necesitaba Leoni en ese momento, había pasado toda la noche manejando y tenia los músculos entumidos, le hacía mucha falta el descansar un poco.
-Carlo por hoy descansaremos, necesito poner mis ideas en orden, iremos a casa de un gran amigo, en la próxima desviación entraremos les iré dando las indicaciones para llegar.
Al lugar que llegaron era una gran casona parecía muy antigua, pero todo a su alrededor se encontraba muy bien cuidado había muchos árboles, arbustos, gran variedad de flores.
En la entrada los interceptaron unos guardias muy bien vestidos. Ramsés les dio una clave y ellos de inmediato los dejaron pasar.
La casona tenía grandes ventanales y una gran puerta de madera de exquisita calidad el olor que desprendía la madera era embriagador, algo que hubiera podido desentonar, pero realmente se veía muy especial el contraste entre lo antiguo y lo moderno.
Ramsés le pidió a Leoni que se aparcara en un lado de la casa ella obedeció la casa parecía tener mucho terreno. Desde donde Leoni se estaciono se podía ver una alberca y más allá un bosquecillo al cual no se le veía donde terminaba.
Todos bajaron de los autos Ramsés los guio hasta la puerta principal al llegar de ella salió un hombre mayor que los recibió muy formal guiándolos a un gran salón donde se encontraba una gran sala con sillones muy fuera de lo común pero muy acorde con el lugar.
-Señor Ramsés bienvenido, el señor Gerónimo vendrá en un momento el esta atendiendo una llamada importante, desean tomar algo.
-Román ordena que les preparen el desayuno a mis acompañantes por favor.
-Claro que si señor Ramsés en un momento estarán listos.
-Gracias Román por mientras tráenos café, no hemos dormido nada.
Carlo observaba todo a su alrededor el lugar en otro momento le hubiera agradado, pero en ese instante le gustaría saber que estaban haciendo ahí, Ramsés solo les había dicho que deseaba pensar, pero llegar a ese lugar los sacaba del itinerario algo que esperaba fuera para bien, Carlo no confiaba en esas personas que solo pensaban en ellos mismos.
-Ramsés porque no me mencionaste que venias.
El hombre que bajaba por las escaleras con una sonrisa en los labios era muy parecido a Ramsés algo que dejo desconcertado a los demás. Ellos se dieron un gran abrazo Ramsés pareció relajarse con la llegada del otro hombre.
-No pensaba venir a molestarte Gerónimo esto ha sido de último momento.
-Tranquilo no pasa nada ya estoy enterado de lo que esta pasando, las noticias son como la pólvora, espero que ya estés pensando en volver a casa.
Carlo levanto la vista hacia ellos con interés, deseaba que Ramsés contestara afirmativamente, pero el movió la cabeza negativamente echando las esperanzas de Carlo por la ventana.
-Esa no es una opción Gerónimo, esta ya es una decisión tomada.
-Eres un testarudo Ramsés ya deja de perseguir ideales sin futuro, empieza a ver la realidad de esta vida.
-Prefieres que sea como tú, viviendo escondido en este lugar imaginando que tengo una vida y que todo esta bien a mi alrededor.
-Pues es mejor que andar tratando de suicidarme sin ningún motivo de peso, sabes que ese hombre no te dejara ahora que lo has desafiado.
-Solo es un hombre Gerónimo y todo hombre tiene sus debilidades.
-Pero no todos los hombres tienen tanto poder, ese tipo no tiene reglas ni leyes porque todos trabajan para él.
-Crees que no lo sé, ese hijo de… debería estar en la cárcel por lo que me hizo.
-Deja de hacer corajes eso no te servirá de nada, que piensas hacer ahora, bueno eso me lo dices después vamos a desayunar después descansen ya habrá tiempo para platicar sobre cosas sin sentido.
Ramsés solo sonrió a su amigo y se dejó guiar por el hacia otra habitación de igual belleza.
-Chicos vengan deben estar hambrientos relájense aquí están a salvo nadie vendrá a molestarlos.
Los cinco intercambiaron miradas, Carlo asintió y todos pasaron al comedor, la verdad es que todos estaban muertos de hambre y los alimentos que les estaban sirviendo tenían una pinta increíble sin hablar del olor.
Leoni jamás se había sentido tan agradecida, después del excelente desayuno el amigo de Ramsés le había asignado una habitación a cada uno para tomar un baño y descansar. La habitación que le habían asignado a ella tenia una gran tina en el baño, la lleno con agua caliente y se introdujo en ella al instante sintió una deliciosa sensación que comenzó a relajar sus entumidos nervios.
Leoni estaba acostumbrada a lo incomodo que podría llegar a ser su trabajo sobre todo para una mujer y la limpieza que esta necesitaba en días específicos, siempre llevaba con ella todo lo necesario para asearse, pero nada se comparaba con tomar un baño y en ese momento lo agradecía realmente.
Carlo se había dado un baño y se había recostado en la cama tenía el teléfono en la mano decidiendo si llamar de nuevo a la base o dejarse envolver por el cansancio que lo invadía, su inconveniente para llamar era el enojo que lo embargaba cuando pensaba en lo sucedido el día anterior, sabia que una vez que comenzará a hablar con el gerente, este sabría dos o tres cosas que pensaba de él y de su falta de escrúpulos, el había asegurado que podían confiar en el pero lo sucedido era para no creerle ni un poco.
Carlo decidió dejar el teléfono a un lado, en ese momento no estaba preparado para tener una conversación coherente con nadie, descansaría y después tomaría una decisión ya con la cabeza fría.
El lugar era un oasis en medio de la nada, Ramsés caminaba por el lugar observando el hogar de su primo Gerónimo, preguntándose si no era mejor vivir como el, disfrutando de la buena vida que podía conseguir el dinero.
El mismo en alguna época de su juventud creyó que solo existía esa vida, pero al terminar su carrera y despertarse en él, nuevas inquietudes, decidió viajar por el mundo y ahí fue donde se dio cuenta que había más cosas y personas que no tenían justicia, que eran abusados por personas que solo deseaban tener y tener sin importar a quien pisotearan eso le había dado una nueva visión de lo que deseaba hacer de su vida.
Su padre se había sentido muy decepcionado de él por no querer seguir la tradición familiar, Ramsés le había tratado de explicar por que deseaba tomar otro camino, pero el solo le había dicho que había personas que tenían privilegios y otras que no los tenían, eso lo había dejado decepcionado de la persona que más quería en el mundo.
Desde entonces su padre lo apoyaba de lejos, pero le había dicho que él no deseaba involucrarse en sus asuntos algo que había cumplido hasta que fue secuestrado, su padre había hecho hasta lo imposible por rescatarlo y lo había logrado, pero Ramsés no había vuelto a ser el mismo después de eso.
-Su padre le había pedido que cambiara de rumbo que se buscara otra manera de ayudar, pero Ramsés deseaba acabar lo que había empezado, sabía que pocos empresarios se habían tomado la información enserio, pero esos pocos habían hecho la diferencia y de eso se trataba de abrir el camino hacia algo diferente.
Pero el hombre que le había hecho tanto daño volvía a aparecer no se había conformado con el daño que le había ocasionado ahora se atrevía a retarlo.
Ramsés tenia muy determinado lo que deseaba hacer, pero no deseaba hacer daño a las personas eso no entraba en sus planes el ver heridos en la conferencia le había hecho odiar más al tipo nefasto, pero por otro lado no deseaba dejarlo salirse con la suya.
-Ramsés que haces aquí tan solo, estas disfrutando de mi hogar.
Ramsés se giro hacia su primo él tenía una expresión lastimera que sin duda mostraba lo que el pensaba sobre su persona, por lo que trato de borrarla de su rostro.
-No te cansas de estar encerrado aquí, bueno no digo que no hayas hecho un buen trabajo con este lugar, pero no deseas ir a otro lugar hacer algo más de tu vida.
-Ramsés querido primo no soy igual a ti, eso de vivir en lugares desagradables nunca ha sido para mí, deberías hacerle caso a mi tío de una vez por todas y tomar tu lugar en la empresa familiar no te das cuenta que lo tuyo es un tiempo perdido.
-Por tu voz entiendo que sabes algo Gerónimo, debes decírmelo en este momento.
-Tu siempre tan desesperado primo, pero por eso nunca pones atención a las cosas importantes que te rodean.
Ramsés comenzaba a perder la paciencia con la forma irónica en la que Gerónimo le estaba hablando, nunca habían sido grandes amigos, pero habían sabido llevarse con respeto y tolerancia, Ramsés sabia que su primo le ayudaría si lo llegara a necesitar en un momento dado, al igual que el lo aria si fuera necesario eran familia.