Me acerco, sabiendo que sus ojos azules me están contemplando. Aún es un poco extraño, tenerlo cerca de mí. Me agito, mirándome en el reflejo de un charco. Hago una mueca, no me siento cómoda con mi cuerpo. Después de la fiesta de Navidad: había engordado un poquito de más; mis brazos estaban un poco más gruesos de lo que siempre están. "Soy una vaca" Estaba sintiéndome un poco mal con mi cuerpo, pero seguramente eso cambiaría después de tener hambre. En cuanto me acerco el vagabundo, extiendo mi mano y el toma el sándwich sin ningún tipo de inconveniente. A diferencia de las veces anteriores. Me siento a su lado y empiezo hablar. —Ahora oficialmente vivo en ese vehículo de allá —señalo y él, al parecer no me entiende "está niña está loca" debe pensar, añado:— Se ve por los árbole

