Niko
Encontrarme con Antonella fue una de las casualidades más impresionantes de mi vida y tenerla justo frente a mí en este momento, me hace desearla mucho más. Pero debo disimular o el imbécil de Gregory notará algo, así que decido romper el hielo y presentarme como si nada.
—Un placer señorita… —Estrecho mi mano hacia ella.
—Antonella De Santori. —Responde. Hace un rato no me dio ese nombre, eso solo significa una cosa, que aborrece el apellido por completo, de admitir que me agrada.
—Soy Nikolái Tarasov.
—Nikolái, ella es mi esposa. —Comenta Gregory con una sonrisa falsa.
¡Vaya! Con que usted es la famosa señora Santori, la esposa de Gregory.
Bueno realmente es un placer poder conocerla, he escuchado mucho de usted. — Aunque no ha sido por parte de Gregory, pero ambos sabemos que lo hago para ser cortés.
—Igualmente. —Responde un poco nerviosa.
Gregory le propuso quedarse con nosotros, pero se notaba que no quería, aun así accedió más que todo por obligación. Se sentó al lado de él aunque estaba distante, inventé una historia inmediatamente, pero ella parecía estar lejos de
nosotros en ese momento. Luego de que Gregory le hiciera un gesto, ella se unió a la conversación, quería estar más cerca de ella, que supiera que tiene mi apoyo, pero ese no era el momento para hacerlo.
¿Quieres otro trago Nikolái? —Pregunta Gregory caminando hasta la cocina.
—Sí, claro. —Acepté porque quería seguir disfrutando de la compañía de Antonella, de lo contrario me fuese ido hace mucho rato.
—Bueno creo que es mejor que vaya a descansar un poco. —Se levanta de pronto, por lo visto tiene ganas de irse rápidamente.
—Quién diría que la suerte estaría de mi lado dos veces mi querida Antonella, por eso dicen que el mundo es pequeño. —Le sonrió y noto como traga grueso.
—Será mejor que me vaya, no quiero problemas. —Dijo rápidamente; lo que ella no sabe es que ya los tenía y eran graves.
¿Problemas? Cariño déjame decirte que ya los tienes, porque apenas te vi en el restaurante decidí que serás solo para mí. —Digo con tono triunfante.
—No, por favor se lo pido. No me gustaría que saliera herido por mi culpa. —Solté una carcajada cuando dijo eso.
¿Herido? ¿Lo dices por Gregory? Cariño, él es quien me tiene miedo a mí. Así que no te preocupes, te aseguro que nos veremos más pronto de lo que imaginas. —No pudo decir más nada porque en ese momento llegó Gregory a interrumpirnos, ella subió y yo me quedé con él en la sala.
Al cabo de un rato, Gregory estaba borracho, lo ayudé a levantarse, pero tropezó y el vaso cayó al suelo haciendo un gran estruendo en el lugar. Cuando estoy subiendo las escaleras junto a él veo a Antonella salir de la habitación, se ve increíblemente hermosa con ese pijama.
¿Qué fue ese ruido? —Pregunta
—Ve y limpia el desastre mujerzuela. —Le grita Gregory. No esperaba que la humillara delante de mí en ese momento, además no lo permitiría.
No sé en qué momento se separó de mí y saco fuerzas para terminar de subir las escaleras y llegar hasta donde estaba ella.
¿Por qué sigues allí parada? ¿Eres sorda? —Volvió a gritarle y la abofeteó en la cara. Me planto frente a ella y detengo el segundo golpe que iba a darle.
—Quítate Nikolái, este es un problema entre mi esposa y yo. —La agarró fuerte por el brazo y la dirigió a la habitación dejándome allí escuchando sus gritos.
—Estúpida, me has hecho quedar mal delante de una persona muy influyente, pagarás por eso. —Escucho que dice y en ese momento suena un golpe, mi ira crece al escucharla gritar pidiendo que se aparte, pero parece que no lo hace. Comienzo a golpear fuerte la puerta y en ese momento llegan unos hombres, al verme comienzan a retroceder, pero no dejo que se vayan.
—No se vayan, los necesito aquí.
—Sí señor. —Comienzan a subir las escaleras y yo arrojo la puerta al suelo, veo a Gregory encima de ella y noto que se encuentra inconsciente, la mató, pienso.
Rápidamente me acerco y comienzo a golpearlo, no saldría vivo de esto, la ira me ciega por completo, su cara está destrozada, hay sangre por todos lados, tres de sus hombres tratan de apartarme de él pero no pueden.
—Señor, ya déjelo. —No hago caso a lo que me piden—. Piense en lo que pasaría si hace eso en estos momentos. —Continúan insistiendo y cedo, tienen razón. Me alejo de él y tomo a Antonella en mis brazos, la llevo a otra habitación que encuentro en el pasillo, enseguida llamo al médico de la mafia, está disponible en todo momento.
—Señor Tarasov.
—Lo necesito en la mansión Santori.
—Salgo para allá.
Pasaron 15 minutos cuando sonó el timbre, había llegado. Curó las heridas de Antonella y le recetó unas pastillas para la inflación y dolor. Me destrozó verla así, por un momento pensé que la había matado. Luego de salir de la habitación donde yacía descansando, fuimos a la otra habitación, el doctor hizo lo mismo, curó al imbécil, pero le inyectó un somnífero para que durmiera más de lo normal y no sospeche nada de lo ocurrido.
Cuando el doctor se retiró, les indiqué a los chicos que arreglaran la puerta y recogieran los restos del vaso roto. También les expliqué lo que debían decirle a Gregory cuando despertara, en caso de que llegara a preguntar algo. Ellos
asintieron y comenzaron a hacer lo que les pedí, fui a la habitación donde estaba Antonella a ver si había despertado, pero seguía igual.