Vinicius retuvo a Marília con todas sus fuerzas, trayéndola con él. Ella lloraba desesperadamente, Vinícius miró a doña Regina e hizo una señal para que ella se llevara a Yasmin y él pudiera conversar más íntimamente con la joven. Nunca pensó que haría algo así para deshacerse de él. Marília comenzó a debatirse, pues no quería oír nada más de él. — Quédate quieta o te puedes lastimar! — Gritó. — Suéltame Vinícius, no puedo aceptar que me estés aprisionando de esta forma. Soy un ser humano, había hecho planes para criar a mi hijo sola, pero tú eres una sombra que siempre, siempre está en mi camino para recordar lo que le pasó a mis padres. Dime, ¿cómo puedo amar a su asesino? Vinicius tocó su rostro y aunque Marília no quiso, la sostuvo contra su cuerpo. Los corazones de ambos latían en

