CAPÍTULO 2
El Sitio
A las seis de la mañana del día siguiente, Ana se encontraba en la cima del cerro junto a su equipo. Carlos, la joven Sofía, el experimentado don Ramón y los hermanos Luis y Marta habían llegado la noche anterior desde la ciudad.
“Según los estudios preliminares, el sitio debería estar justo aquí”, dijo Ana, señalando un terreno ligeramente hundido entre dos colinas. “Las leyendas del pueblo hablan de un lugar sagrado donde los antepasados hacían sus rituales”.
Don Ramón arrugó la frente mientras miraba el terreno. “He trabajado en docenas de sitios por todo el país, pero algo aquí me dice que será diferente. Siente la tierra, mija – está cargada de historia”.
Mientras el equipo preparaba las herramientas y marcaba el perímetro de la excavación, Ana se alejó un poco para tomar fotografías. De repente, su pie tropezó con algo duro bajo la hierba. Se agachó y removió la tierra con las manos: era una pequeña pieza de cerámica, con dibujos de serpientes y flores que no reconocía.
“¡Ven aquí!” gritó.
Todos se acercaron para ver el hallazgo. Sofía sacó su lupa y examinó la pieza con atención. “Esto es preclásico, seguro. Tal vez del siglo V a.C. No he visto diseños como estos en ningún otro sitio de la región”.
En ese momento, escucharon ruidos de motos a lo lejos. Un grupo de hombres jóvenes llegó hasta el cerro, liderados por el primo de Diego, el mismo que había encabezado las protestas contra la excavación semanas atrás.
“¡No van a tocar esta tierra!” gritó el joven. “Esta es nuestra tierra, y la vamos a defender”.
Ana se acercó con calma. “Yo también soy de aquí. Vine para descubrir de dónde venimos, para que todos sepamos nuestra verdadera historia”.
El joven la miró de arriba abajo. “O para llenarte los bolsillos con lo que encuentres”.
Justo en ese momento, Diego llegó corriendo. “¡Basta! Todos sabemos que esto es importante. Vamos a encontrar un acuerdo, pero nadie va a impedir que se haga el trabajo”.
La tensión se disipó poco a poco, pero Ana supo que ese no sería el último problema que enfrentarían.