Camino a la clínica, Cristóbal llamó a Londra, la obstetra de su mujer, para explicarle lo sucedido, la doctora le indicó que la esperaría allá, que ella estaba de turno. Dicho y hecho, Londra esperaba a la entrada con unos enfermeros, los que la llevaron en una camilla directo a Maternidad. ―Monitorearemos a tu bebé para ver cómo está, ¿qué pasó? ―No sé, me levanté de la cama y sentí un gran dolor y me empezó a correr sangre. ―Bien, esperemos que nos haya dado un susto, nada más, que no quiera nacer antes de tiempo. ―Yo creo que sí quiere nacer, Londra, estoy con contracciones desde que salimos de casa. ―El ecógrafo, doctora, ya está desocupado. ―Genial. Vamos a ver qué tal está tu bebé. La doctora hizo lo suyo con el ecógrafo y el vientre de la paciente. ―Ahí está, se ve

