Se supone que ayer uno de los planes de Liang Wenxun Jirong falló, pero él no estaba arrestado. Era una oportunidad para expulsarlo de una vez por todas.
No solo pagué una gran suma de dinero para comprar esas armas que apenas rozan lo legal, incluso pagué a una persona para que armara un escándalo y alarmara a los de seguridad. Por último, le envié una patrulla de policía.
Había muchos errores en el plan. Afortunadamente, todo salió bien, pero la principal persona que debería caer no estaba. Según el subordinado de Xu Jinghao Yichen, caminó tranquilo mientras él recibía una paliza.
¿Planeó todo eso? Eso me incomoda. Por primera vez siento que mis planes lo beneficiaron. Desde la ventana del edificio administrativo observaba.
Liang Wenxun Jirong no había cambiado. Caminaba un paso detrás de Li Xianrui Fenghua, como si fuera un guardaespaldas. Su relación era muy estrecha.
Cuando una pareja se compromete, la mujer debe mantener su castidad intacta antes del matrimonio. Es una regla muy antigua y anticuada, pero aún vigente en este tiempo.
Como mujer tradicional, estoy seguro de que Li Xianrui Fenghua bloqueará todos los avances de Liang Wenxun Jirong. ¿Qué planea? Estoy preocupado.
Si le pregunto directamente si Liang Wenxun Jirong es su guardaespaldas, él sabrá que he tenido esa conversación con Li Xianrui Fenghua y estará 100% seguro de que fui la persona detrás de los tres incidentes.
No había bajado el rendimiento académico ni cambiado su rutina. Seguía entrando a clases con una puntualidad aterradora, sentándose con una sonrisa. El incidente del karaoke había sido irrelevante para él.
Sé que no es normal, pero debo sorprenderme una vez más. También debo considerar la posibilidad de que mis planes puedan beneficiar a otra persona. Me guste o no, se puede aprender mucho de Liang Wenxun Jirong.
La universidad había reaccionado exactamente como esperaba. Los medios llegaron a las puertas y dieron explicaciones vagas. Los estudiantes involucrados fueron expulsados y se aseguró que mejorarían la seguridad.
Pero Liang Wenxun Jirong terminó como un héroe que trató de salvarlos del mal camino hacia esas personas. Sé que todas esas personas no eran malas, a lo mucho parecían fanáticos de las chicas guapas.
Incluso si intentaran decir que Liang Wenxun Jirong era el jefe, la acusación no prosperaría. Tenía una buena reputación y seguramente era alguien capaz de elevar el promedio de los estudiantes solo con su presencia.
—Demasiado limpio —murmuré mientras me apartaba de la ventana y caminaba hacia la sala de profesores. A esta hora, Su Yuyun Fenlai debía estar sola.
Ingresé a la sala de profesores. El lugar estaba casi vacío, salvo por la figura de Su Yuyun Fenlai, sentada sobre su escritorio, sosteniendo una taza de porcelana mientras revisaba algunos documentos.
Su Yuyun Fenlai tenía puesto un traje sastre. Sus lentes descansaban sobre la mesa cuando terminó su trabajo. Junto a ella estaban unos documentos.
—¿Te escondiste aquí? —dije con una sonrisa burlona mientras cerraba la puerta detrás de mí.
Cada vez que teníamos clase de filosofía y ética, apenas terminaba la sesión, salía corriendo. Parece que tenía miedo de la apuesta que hicimos, a pesar de lo segura que se mostraba en ese momento.
Su Yuyun Fenlai se giró lentamente, apoyando la taza sobre la mesa. Sus ojos verdes me miraron atentamente. Llevamos mucho tiempo jugando al gato y al ratón.
—Murong Zhixuan Yuanlin, la sala de profesores es para el personal de la escuela. Un estudiante no debe estar aquí si no es un asunto oficial.
—Primero tenemos que hablar de nuestra apuesta —respondí mientras me acercaba.
Su Yuyun Fenlai usaba unos jeans y una camisa blanca remangada. Era, en pocas palabras, una belleza inolvidable.
—No he hecho una apuesta contigo —respondió mientras negaba con la cabeza, pero sus ojos mostraban un rastro de vacilación.
—Vamos, Su Yuyun Fenlai. Nuestra primera apuesta la perdió segundos después. La segunda no tengo esperanzas. Incluso si lo lograra, dudo que la cumpla —dije mientras mis labios se curvaban en una sonrisa insatisfecha.
—Esa apuesta fue una estupidez, Murong Zhixuan Yuanlin. Una apuesta que no se puede hacer, somos profesora y estudiante, después de todo —dijo con una sonrisa provocadora. Pude jurar que era un tanto burlona.
—La segunda apuesta, no creo que puedas ganarme. El asunto termina ahora —dijo con calma, pero vi cómo apretaba los puños sobre la mesa. Puede que ganara la conversación, pero su orgullo estaba herido. No poder cumplir una apuesta, qué triste.
—La apuesta fue algo inmortal. Podría reportarte y echarte de la universidad —dijo como si el asunto quedara ahí.
—Pero no lo has hecho. ¿Qué pensará la gente si aceptaste esta apuesta y, peor aún, si la incumples? —dije mientras mis labios se curvaban en una sonrisa sarcástica.
Su Yuyun Fenlai me miró con sus agudos ojos verdes, que brillaban tenuemente. Traté de ignorar eso, no debo dejarme dominar por una simple mirada.
—Jajaja. ¿Qué tratas de insinuar? —preguntó mientras me miraba fijamente.
—Quiero hacerte una apuesta, sencilla —dije. No piensa en perder, pero en el fondo tiene cierta incertidumbre sobre el resultado. Si pongo sobre la mesa otra apuesta donde ella tenga muchas posibilidades de ganar, la aceptará.
La habitación parecía haberse vuelto más íntima. Desde el pasillo se oían risas lejanas de estudiantes, un mundo separado del nuestro. La tensión estaba a punto de llegar al clímax.
—¿Una apuesta extra? ¿De qué se trata? —dijo con curiosidad, pero también levantaba la guardia.
—Piedra, papel o tijera. ¿Te atreves? —dije. Sabía que sonaba absurdo.
Su Yuyun Fenlai parpadeó y me miró con sus ojos verdes. Parecía que su cerebro no podía procesar esa información.
—Jajaja, tú. ¿Te estás burlando de mí? —dijo mientras me miraba con sospecha.
—Para nada. Si ganas, nuestras apuestas anteriores se anulan —dije mientras mis labios se curvaban en una sonrisa pícara.
—¿Y si pierdo? —preguntó Su Yuyun Fenlai.
—Si pierdes, la segunda apuesta se mantendrá en pie y tendrás que acceder a una pequeña petición mía —dije, mientras mis labios se curvaban en una sonrisa misteriosa.
—¿Qué clase de petición? —la voz de Su Yuyun Fenlai sonaba ronca, llena de desconfianza.
—Si pierdes, me permitirás una cercanía que no te agradará —dije. Sabía que Su Yuyun Fenlai nunca cumpliría la promesa. Si poco a poco nos acostumbramos al contacto físico, escalaré hasta que no tenga más opción que aceptarlo.
Cuando eso pase, necesitaré su ayuda. Será una de las cartas para destruir a Liang Wenxun Jirong.
Su Yuyun Fenlai parecía quedarse sin palabras. La apuesta era vulgar, pero lo de anular las apuestas era tentador. Solo así podría mantener su orgullo intacto.
—Esto está fuera de mis expectativas, eres un pervertido —dijo, con un suspiro. Sus ojos verdes me miraron durante un largo instante.
—Es justo. Tú ganas tu libertad y yo obtengo una pequeña recompensa. ¿Te atreves? —pregunté mientras mis labios se curvaban en una sonrisa provocadora.
Ella miró hacia la puerta. Podía poner fin a esto de la manera más sensata. Pero su orgullo como mujer estaba en peligro. Un 50% de probabilidades de ganar, en unos segundos podría lograrlo o perder.
Me observó durante un largo instante. ¿Qué pasa? Me preguntaba mientras parecía evaluarme.
—Jajaja. ¿Sabes? Si no fueras guapo te habría expulsado de la universidad de todas maneras. ¿Una sola ronda, verdad? —preguntó, casi sin darse cuenta de que ya aceptaba su destino.
—Una sola ronda —dije, poniendo toda mi atención en sus manos.
Ella asintió lentamente. Creo que su mente racional gritaba en protesta, pero su orgullo le decía que lo apostara todo.
—De acuerdo —dije mientras fingía nerviosismo.
Sonreí para mis adentros. Sabía que la victoria estaba a mi alcance. Extendió su mano derecha, preparándose para apostar.
—Al tres, entonces. Yo cuento —dije, manteniendo el misterio.
Su Yuyun Fenlai asintió de nuevo, levantando su propia mano. Sus dedos temblaban ligeramente, demostrando lo nerviosa que estaba en el fondo.
—Uno —dije, con voz grave y calmada. Sus ojos verdes me miraban fijamente.
Su Yuyun Fenlai parecía concentrarse profundamente.
—Dos.
Era un simple piedra, papel y tijera. ¿Por qué se sentía como un juego muy peligroso?
—Tres —dije con voz baja y profunda.
Sus manos se movieron al unísono.
Sacudí mi mano con fuerza y formé un puño cerrado, piedra. Su Yuyun Fenlai, un instante después, extendió dos dedos en forma de V, tijera.
El silencio fue absoluto. Su Yuyun Fenlai miró su tijera y luego mi mano, parecía no creer que hubiera perdido. Mi corazón se calmó, puse toda mi atención en su mano. Ella no intentó cambiar su elección, simplemente eligió tijera.
La observé con calma. Pude ver que se puso pálida. Intentó hablar, pero ni una palabra salía de su boca. Bajé lentamente mi mano mientras la miraba.
—Pierdes —dije como un juez que anuncia la sentencia de un preso.
Su Yuyun Fenlai no podía articular palabra. Su garganta estaba cerrada y parecía incapaz de pronunciar un sonido.
—Un trato es un trato —dije mientras me acercaba hacia ella.
Su Yuyun Fenlai me miró, paralizada. ¿Esperaba que me acercara? ¿Aún no puede aceptar su derrota?
—Esto es… —dijo con vacilación.
—Un trato es un trato. Tú misma lo aceptaste. ¿Ignorarás tu orgullo otra vez y rechazarás la apuesta? —dije mientras mis labios se curvaban en una sonrisa autoritaria.
Mis palabras la derrumbaron. Su honor, aunque torcido, estaba en juego. Mis palabras llegaron hasta su corazón.
Me paré frente a ella, a solo un metro de distancia. Ella cerró los ojos, respirando profundo. Miró hacia la puerta, esperando que alguien entrara y la sacara de esta situación, pero era demasiado cruel.
—¿Estás lista? —dije, tratando de mantenerme tranquilo aunque mi corazón latiera con fuerza.
Su Yuyun Fenlai guardó silencio durante diez largos segundos. Se levantó lentamente y giró para mostrarme su espalda.
Miré su silueta y la falda recta que le llegaba justo debajo de las rodillas. Di varios pasos, acercándome lentamente hacia ella.
La vi rígida, parecía una niña preparándose para recibir una vacuna. Extendí mi mano y la rocé con cuidado. No fue un contacto brusco ni vulgar. Mis dedos siguieron suavemente la línea de su cintura a través de la fina tela del traje sastre.
Mi corazón latía cada vez más rápido. La superficie era lisa y sentía bajo ella el calor de su piel. Detuve el movimiento con firmeza, consciente de la forma que tenía bajo mi palma.
Mi cuerpo se inclinó hacia adelante. La mano libre se apoyó sobre su hombro, guiándola con cuidado hacia mí. Ella parecía dudar, aunque su reacción mostraba algo distinto.
Su rostro estaba sonrojado. El color se extendía desde las mejillas hasta el cuello. Observé sus labios, apenas teñidos por el pintalabios, que me atraían con más fuerza que un imán.
Me acerqué hacia ella, dejando que el silencio hablara por mis deseos.