Capítulo 09: El sabor del primer beso

1818 Words
Mucha gente me estaba observando. Un hombre atractivo y una chica hermosa caminando de la mano llaman la atención en cualquier lugar. Ella se resistió por un instante, pero después apretó mis dedos para sentir mi calor y evitó las miradas ajenas con el rostro sonrojado. —¿Tímida? —pregunté con un tono provocador. Ella frunció el ceño con un puchero encantador mientras me pellizcaba el brazo, como si se quejara sin decir nada. —No lo estoy —Liang Xinqiao Wenlan apartó la vista mientras actuaba como una novia mimada. Solo puedo agradecer que siempre haya existido una química extraña entre nosotros, algo que surgió de manera natural. —¿No te cansas de estar siempre llena de energía? —pregunté mientras me acercaba con discreción a Liang Xinqiao Wenlan. Ella me miró sorprendida y sus labios se curvaron en una sonrisa adorable. —¿Eso es un cumplido o una queja? Dime la verdad —Liang Xinqiao Wenlan frunció los labios e hizo un puchero. —Todavía no lo sé —respondí mientras trataba de no decir algo incómodo. —Cuando era pequeña, mi madre decía que hablaba demasiado —Liang Xinqiao Wenlan pareció perderse en sus recuerdos y una sonrisa suave apareció en su rostro. —¿Pasó algo después de eso? —pregunté con curiosidad. —Nada. ¿Qué podría haber ocurrido? —Liang Xinqiao Wenlan respondió mientras sus labios formaban una sonrisa traviesa. ¿Estás jugando conmigo? Sintiendo una ira oculta crecer dentro de mí, la observé por un largo momento y sonreí con picardía. Me acerqué más, apoyé mi mano con cuidado sobre su cadera, lo suficiente para tomarla por sorpresa. Su cara se volvió roja como un tomate. Mientras su cuerpo se tensaba, me incliné hacia su oído y respiré cerca mientras hablaba con un tono bajo y firme. —No juegues conmigo o tendré que castigarte —murmuré mientras me acercaba un poco más para dejar claro que no estaba bromeando. Sus mejillas ardían, intentó apartarse, pero no lo logró. Al final dejó escapar una risa contenida, casi como un suspiro. La tensión entre ambos aumentó y, por un instante, el mundo pareció detenerse por completo. Solo existíamos nosotros dentro de ese momento. Sus labios, ligeramente entreabiertos, me atraían como un imán. Me acerqué sin apartar la vista y sentí que la tensión alcanzaba su punto máximo. Justo cuando me incliné, un grito rompió el aire, sacándome del trance y devolviéndonos a la realidad. —¡Apártense! —gritó un hombre con capucha y lentes de sol mientras arrancaba el bolso de Liang Xinqiao Wenlan. —¡Maldito! —maldije entre dientes, demasiado molesto como para cuidar mi imagen. Lo siento por Liang Xinqiao Wenlan, pero no era el bolso lo que me preocupaba. Arruinó el instante que compartíamos y tenía que golpearlo para calmar la furia que nació dentro de mí. Sin pensarlo, corrí tras él, dando pasos largos y firmes. Llevo casi una semana entrenando mi cuerpo, no debería alcanzarlo tan fácil, pero la rabia empujaba mis piernas con más fuerza. Lo alcancé y sonreí para mis adentros. Lo sujeté de la sudadera y le di un golpe seco que lo hizo perder el equilibrio. Cuando cayó, lo derribé contra el suelo. Aún no entiendo de dónde salió esa fuerza, pero funcionó. —Todo está bien, no pasó nada —dije mientras intentaba tranquilizarme. Liang Xinqiao Wenlan se acercó preocupada y me sostuvo del brazo. —¿Estás bien? —preguntó inquieta mientras revisaba mi cuerpo, como asegurándose de que no estuviera herido. No parecía afectada por la pérdida de su bolso. —Aquí está tu bolso —dije mientras se lo quitaba al ladrón, que se sujetaba la cabeza y parecía haber recibido un fuerte impacto. —¿Eh? —Liang Xinqiao Wenlan miró entre el bolso y yo. Sus labios se curvaron en una sonrisa agradecida. —Gracias —dijo con timidez mientras se sonrojaba. Su rostro dulce y adorable resultaba muy encantador. De pronto, un estruendo de aplausos y vítores llenó la calle y nos sacó de nuestro momento. —Eres increíble —gritaban algunas voces llenas de admiración. —Impresionante, ese movimiento fue espectacular —decían otros mientras se acercaban y se unían al alboroto. Intenté mantener la compostura. Parece que la impresión que tenía de mí mejoró bastante. No estaba en mis planes, pero me resultaba útil. Pensé en otra posibilidad, aunque la descarté rápido. Seguramente fue por mi bien. —Gracias… de verdad —dije mientras tomaba con suavidad la mano de Liang Xinqiao Wenlan y corríamos para escapar de la multitud ruidosa. Mientras huíamos, parecíamos niños traviesos. Esa era la sensación que me transmitía y, sin darme cuenta, empezaba a enamorarme de ella. El calor que nacía dentro de mi pecho no mentía. Corrimos por un buen rato hasta llegar a un centro comercial. Debo entretenerla hasta que anochezca. Al entrar, todavía manteníamos nuestras manos unidas y esta vez había más miradas sobre nosotros. Ella se mostraba aún más avergonzada. Después de observarme durante un rato y dudar un poco, tomó mi brazo con delicadeza. Su rubor dejó en claro lo tímida que era. —Somos novios, esto es normal —dijo mientras trataba de convencerse a sí misma. ¿Olvidó que nuestra relación era falsa? No hace falta decir que una relación puede volverse real si ambos lo desean. El calor de una mujer es sorprendente y no pude evitar inhalar su aroma. ¿Está usando perfume o es su fragancia natural? —¿Para dónde vamos? —preguntó Liang Xinqiao Wenlan después de tranquilizarse. Liang Xinqiao Wenlan es el tipo de chica que se ofendería si le comprara algo costoso. Pensaría que la trato como una caza fortunas, así que lo mejor es evitar ese escenario. —¿Qué sugieres? —pregunté, esperando que ella tomara la iniciativa. —Hmm… no sé… tal vez un helado —dijo Liang Xinqiao Wenlan mientras observaba las tiendas con curiosidad. Al final eligió algo sencillo, pero sorprendentemente romántico. Caminamos unos cinco minutos hasta hallar una heladería completamente llena. Nos miramos con una sonrisa incómoda. Tras cuatro minutos de silencio en la fila, llegamos al frente. —¡Mira todos los sabores! —exclamó Liang Xinqiao Wenlan. Sus labios se curvaron en una sonrisa emocionada y en sus ojos parecían nacer pequeñas estrellas. Sonreí y pedí dos conos, uno para ella y otro para mí. Cuando le entregué el suyo, nuestros dedos se rozaron por accidente. Ella se estremeció un instante y, con el rostro sonrojado, me quitó el cono. —Gracias —dijo mientras mostraba una sonrisa tímida. Después de probar los helados, caminamos un poco más, mirando otras tiendas. Entonces ocurrió algo que me sorprendió bastante, pero lo agradecí. Con eso estaba seguro de que la cita terminaría por la noche. Cuando bajábamos por las escaleras eléctricas, avanzando lado a lado, de repente lo vi. Era un tipo que nos observaba con sorpresa y luego me lanzó una mirada asesina. Liang Xinqiao Wenlan no pareció notarlo. Seguía hablando y riendo conmigo, pero al ver que permanecía callado, miró hacia donde yo estaba viendo. Yang Zeyan Lingyu me observó con esos ojos llenos de hostilidad. Intentó hablar y sonreír, pero no lo consiguió. Finalmente se acercó hacia nosotros. —Qué coincidencia encontrarte aquí Yang Zeyan Lingyu. ¿Te encuentras bien? —dije, usando palabras que sabía que lo enfurecerían. —Maldito. ¿Por qué la estás sujetando del brazo? —me gritó Yang Zeyan Lingyu, ignorando que Liang Xinqiao Wenlan era quien me estaba tomando a mí. —¿Qué tiene de malo pasar tiempo de calidad con mi novia? —respondí, tratando de avivar aún más el caos. Tal como esperaba, eso lo molestó. Dio pasos firmes frente a mí y luego intentó agarrarme. Pero Liang Xinqiao Wenlan me jaló hacia atrás para protegerme. —No lo toques Yang Zeyan Lingyu —dijo Liang Xinqiao Wenlan, actuando como una niña que protege sus juguetes queridos, como si yo fuera a romperme con un simple contacto. Parecía reconocer las habilidades de pelea de Yang Zeyan Lingyu más de lo que aparentaba. ¿Qué tan bueno será luchando? Esa duda despertó mi curiosidad. —Liang Xinqiao Wenlan, no sé cómo este tipo logró atraparte, pero no es una buena persona. Lo siento en mis huesos —dijo Yang Zeyan Lingyu, convencido de sus propias palabras. —Por última vez Yang Zeyan Lingyu, Murong Zhixuan Yuanlin no es ese tipo de hombre —ella frunció el ceño y apretó ligeramente los labios, dejando claro que estaba molesta y no aceptaría más discusiones. —Esto… no… maldita sea… ah… —Yang Zeyan Lingyu parecía confundido. Su amor era tan profundo que no podía ir contra ella. Después de llevarse la mano a la cabeza y notar que estábamos dentro de un centro comercial, suspiró hondo para calmarse. —Está bien… bien… los acompañaré en su cita —dijo Yang Zeyan Lingyu de forma descarada. No estaba conforme con ese resultado, pero en realidad no importaba. Después de esto, a la cita ya no se le podía llamar así. Durante los siguientes cuarenta minutos interrumpía cualquier contacto físico que intentáramos tener. No importa, todo estaba dentro de mis cálculos. Por esa razón le compré a Liang Xinqiao Wenlan unas papas fritas con picante. Terminamos saliendo del centro comercial. Tal como esperaba, el atardecer había pasado y el cielo estaba oscuro. Caminamos hasta un pequeño parque. —Yang Zeyan Lingyu. ¿Puedes comprarnos unas palomitas de maíz? —dije mientras le daba la orden. Él me miró por un instante. De todos modos sabía que Liang Xinqiao Wenlan no podía quedarse afuera hasta muy tarde. Después de las palomitas, la cita acabaría. —No hagas nada raro en mi ausencia —dijo Yang Zeyan Lingyu mientras salía corriendo, buscando rápido un puesto de palomitas. Miré mi reloj, ya era el momento. De repente, el cielo nocturno se iluminó con una explosión de colores brillantes. Fuegos artificiales danzaban en el aire. Las luces en lo alto parecían formar unas palabras. —¡Wow! ¡No puedo creerlo… es mi nombre! —exclamó ella, con los ojos reflejando cada destello. Aproveché ese instante. Me incliné hacia ella, sus labios estaban cerca, suaves y tentadores. Sentí el calor de su respiración. —Shh… —susurré, rozando despacio sus labios con los míos. El beso empezó suave, pero pronto se volvió más cálido, profundo y húmedo. Podía sentir sus labios contra los míos, temblando levemente por la emoción, y el sonido del contacto. —¡Mmhh! —susurró ella entre el beso, sorprendida, pero luego cerró los ojos. Su aroma me embriagaba. Sus manos se apoyaron sobre mi pecho y yo rodeé su cintura, acercándola más a mí. Quería marcarla como mía. Quería ser el único hombre en su vida. Cerré los ojos, dejándome hundir por completo en nuestro beso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD