Abrí mis ojos y estoy en mi habitación. Greice posee una taza con algún té que me ofrece. El señor Thompson está de pie a mi lado.
—¿ Despertó, Greice?— pregunta algo inquieto.
—Sí señor—dice Greice. Los miro llena de vergüenza.
— Discúlpenme , no era mi intención molestarlos y menos preocuparlos. Estoy muy apenada— digo. El señor Thompson respira hondo.
—¿ Se siente mejor señorita? Gritaba como poseída.
—Lo estoy señor, solo oí ruidos. Pueden ser ratas. Por favor , vayan a dormir. Yo estoy bien— digo no muy convencida. Pero trato de convencerme de que solo fueron ratas o mi imaginación influida por pensar tantas cosas turbias sobre fantasmas me hará morir de un susto tremendo.
—Descanse Jessica , Greice, dejémosla sola, ella tiene que descansar, igualmente nosotros — Ellos se marchan y me tomo el té, llena de nervios y ansiedad. Luego me doy un baño, hago mis oraciones e intento dormir.
Al día siguiente le cuento al señor de los golpes en la pared.
—Es raro Jessica. Del otro lado de esa pared solo hay un espacio baldío. ¿Que podría golpearla del otro lado, de ese modo? Mi casa está muy bien vigilada y hay cámaras en todas partes. Debió ser algún animal en las tuberías. Yo me encargaré — dice. El señor pide que vengan los exterminadores y asegura que con eso lo que sea que haya estado acechando la mansión se irá. Espero que sea así o empezaré a dudar de si debo pasar más tiempo en esta casa.
Después de atender mis deberes con el señor Thompson voy a dar un paseo por el jardín. Miro a Septiembre jugando entre las plantas y sonrío. Es un gato hermoso. Camino hasta él para ver si puedo tomarlo en brazos y se comporta amigable.
—Ey pequeñín. Que guapo eres— digo. Entonces miro algo curioso en su collar. Parece una pequeña cámara. No sabía que la tuviera. Siento una sensación extraña y alzo mi mirada a la ventana, veo al señor Thompson de nuevo como mirando hacia acá. Un escalofrío me recorre. Entonces Septiembre se comporta de un modo extraño. Parece asustado. Enseguida miro venir hasta la salida a un hombre, parece un médico. Lleva una bata blanca y camina con rapidez, lleva también una especie de boina como tratando de ocultarse. Septiembre se arroja de mis brazos y corre hasta él. Yo hago lo mismo siguiéndole, temiendo que se salga hasta la calle y sea arrollado por algún auto. Septiembre se mete entre los pies del extraño hombre y casi lo hace caer. Acudo con prontitud a tomarlo y ver qué el sujeto este bien, entonces abro grandes mis ojos al ver que el hombre no es ningún extraño. Es Peter, mi ex novio.
—Doctor Kelly ¿ Usted? ¿ Que hace aquí?
—Jessica. Es un gusto verte de nuevo — Mi corazón aplastado por su anterior desprecio se aprieta. Siento que el aire me falta. Entonces con gesto cínico mira hacia la mansión y sonríe de un modo escalofriante. No sé porqué Pero eso fue lo que sentí.
—¿Para que ha venido? ¿ Acaso a ver al señor Thompson? No me comentó que se sintiera mal.
—Oh, no, por supuesto que no— Pero Septiembre mira con recelo a Peter y se encorva de un modo extraño soltando un maullido muy agudo.
—Ya calla a ese animal… no entiendo como lo soportan, solo es un saco de pulgas y pelos y además muy molesto…—Entonces se enfoca de nuevo en mi. —Jessica, solo vine a hacerle un favor a la señora Thompson, me pidió que trajera algunas medicinas que prepara nuestro laboratorio. Es todo.
—¿ Que medicinas, doctor?— pregunto por si son para mí jefe. Tengo que estar al tanto.
—Creo que no te compete. Son cosas de los señores. No estés haciendo tantas preguntas —Entonces miro su mano. Está arañada.
—¿ Que le sucedió en su mano? — pregunto perpleja.
—Ah, ya ves, ese gato, me atacó cuando me vio llegar— dice. Entonces me mira de un modo cautivador y sonríe dulce. Mi corazón se acelera recordando los deliciosos besos que compartíamos y las dulces moriditas que nos dábamos. Él rie divertido.
—Vaya, es agradable saber que aún te hago ruborizar Jessica. A ver cuándo nos vemos— Septiembre se marcha corriendo de nuestro lado y Peter lleva un mechón de mi cabello detrás de mi oreja. Bajo la mirada y muerdo mi labio para disimular el temblor que me ha producido su roce. Él eleva mi cara tomando mi mentón. Sus ojos miel me analizan. — Te diré un secreto Jessica, te extraño mucho, no debí echarte de la clínica, ni de mi vida, fui un verdadero idiota— dice. Mi corazón se acelera y una sonrisa nerviosa me invade. Entonces una voz le hace retirar su mano de mi mentón.
—Jessica, ¿ Está ahí?— Es el señor Thompson. Está frente a nosotros. Trae a su gato con él.
— Si, si señor Thompson. Aquí estoy— Peter sonríe con malicia y da dos pasos atrás, diciendo con su mano una despedida, me arroja un beso en el aire y se va. Dejándome atontada y con el corazón a millón. No sé si deba creerle pero me miró de un modo tan envolvente. Miro al señor Thompson.
—¿ Con quién hablabas , Jessica?— Su gesto es confundido.
—Con nadie señor— digo y me abrazo a mi misma.
—Me estás mintiendo , ¿ Quien era?
—No le miento. Él no es nadie para mí.
—¿ Él?¿ Quien es él? ¿ Cuál es su nombre y por qué hablaban en mi propiedad?
—Señor, el doctor o’Kelly y yo fuimos … bueno, nos entendíamos, estuvimos saliendo un tiempo. No lo había visto más pero hoy dice que vino a traer unos encargos de su esposa. Medicamentos. Nos cruzamos aquí por pura casualidad— Él suspira.
—Y por el tono de tu voz quedaste afectada con la presencia del don Juan. ¿O me equivoco? — suelta a su gato y camina por el parterre. Yo voy a su lado.
—No es fácil olvidarse de alguien tan fácilmente, señor— digo triste. Él se sienta y sonríe. Muestra su dentadura perfecta y no me había percatado de lo hermosos que son sus ojos. Verdes como un olivo. La tonalidad verdosa de su mirada en este momento es hipnotizante, evocando la belleza salvaje y el misterio de un exuberante jardín silvestre. Sonrío admirando lo cautivadores que son . Por un momento me descubrí fascinada con los diferentes matices de su mirada. Es una mirada que parece capturar la esencia misma del día y que me tiene completamente cautivada.