Los gritos de angustia y miedo llenaban cada rincón de la ciudad. Los habitantes se empujaban unos a otros por ser los primeros en llegar a las salidas. Entre esas personas, Iris, en los brazos de su madre, miraba a aquel enorme monstruo, y frente a ella, una mujer brillando con un fuego dorado. «Merlyn… No te dejes derrotar por esa cosa tan fea» pensó mientras su madre seguía corriendo asustada por todo lo sucedido. Al fin, la alarma de evacuación comenzó a sonar, repartidas por toda la ciudad, no había rincón de la misma que no supiera, de no haber visto la amenaza antes, que ya debían abandonarla, creando una avalancha de gente aún mayor en las calles. Margoth, transformada en aquel poderoso y enorme demonio, observaba a la gente huir de ella. Desde esa altura, parecían simples horm

