Julieta Estaba parada, caminando de un lado al otro en una pequeña habitación de veinte por veinte, me tenían separada de los demás presos, aislada como bicho malo, peligrosa o quizás solo afortunada, sin embargo, podía escuchar los murmullos entre las paredes. Las noticias corrían rápido en las pequeñas calles de Colorado, sobre todo por aquí, todos hablaban de la masacre en el rancho, comentaban de las involucradas, de lo que ocurrió y de su asesina, yo, Julieta Jones. Me dolía la cabeza, mis parpados pesaban, no había podido dormir nada, a pesar del calor insoportable que azotaba la ciudad, la celda se sentía fría y vacía, las paredes grises daban un claro vistazo a lo que se aproximaba, mis próxima vida sería tras las rejas en alguna penitenciaría de alto nivel. Escuché los pasos d

