Al fin llego a casa, después de una jornada en OfferMarket. Es extraño, pero los fines de semana se me hace tan raro, no ver al señor Singh merodeando en los pasillos, o haciéndose el desentendido para ir a robarme una manzana, que, finalmente el día se me termina haciendo eterno, aunque el movimiento de la gente es mucho más intenso que en la semana, lo que hace más entretenida la jornada. Lo primero que veo al entrar, es a Stella tirada en el sofá, comiendo un trozo de pizza, mientras ve por milésima vez Orgullo y prejuicio. —¡Apareciste! —exclamo con diversión. —La tierra me devolvió… no le supe bien —bromea, mientras pausa la película. —Ya me tendrás que contar todo, pero primero iré a quitarme el día de encima, con una buena ducha —explico, por lo que me levanta los pulgares. —A

