—¿Qué pasa,Ellis? Luces frustrada. Jessica le regaló una tierna caricia en la espalda a su amiga que se encontraba en el módulo de enfermería viendo el expediente de su padre. Suspiró sin ganas,todo aquello volvía a su vida como una bola de nieve.
Quería mantenerlos alejados,pero no de esa forma. Ian creía a que a ella no le interesaba su padre,pero no había nada más lejano a la realidad,de pequeña había sido la niña de papi,no había nada en este mundo que él le hubiese negado,solamente aquello. Casarse con uno de sus enemigos para afianzar alianzas,ella no creía en el matrimonio forzado y mucho menos con alguien que no conocía,pero con saber su nombre el estómago se le revolvía. Alessando Bianchi el líder de la mafia Italiana y que había heredado el imperio más grande hasta que el de su padre y por obvias razones él deseaba un lazo que lo mantuviera a raya,ella.
—Nada,solo estoy un poco agotada.
Ahí nadie sabía sobre su pasado,y no lo sabrían jamás si podía evitarlo.
—Es mejor que vayas a descansar,tu tierno termina en diez minutos.
Ella asintió sin ganas,con el gesto más sombrío que había tenido en años. Sin embargo deseaba poder seguir al pendiente de su padre,nadie ahí sabía el lazo que tenía con Maximilian Spencer,porque para todo ella es la Doctora Harris.
Su turno por fin había acabado,así que que con prisa sacó sus pertenencias del casillero y salió disparada del hospital. En el estacionamiento pudo ver un auto n***o que le pareció conocido. Era un coche blindado que su hermano solía usar para trasladar a su padre en todo momento,había hombres armados ahí,ellos no la conocían,pero ella si. Porque nada en la vida de su hermano y su padre cambiaría.
No tenía un apartamento a su nombre o algo que pudiera dar indicios de quién era. Vivía en un pequeño hotel en el que rentaba una habitación permanente,la mujer que lo alquilaba se había vuelto su amiga con el pasar del tiempo. Algo que para ellos era un lujo,que siendo una Spencer ponía en riesgo a todo aquel que entrara o se involucrara en su vida.
Era ilógico creer que Ian o su padre no sabrían dónde encontrarla,pero le habían dado espacio y eso se los agradecía. Porque si algo podía decir era que su vida había sido mucho más tranquila que la de su hermano,no menos peligrosa pero si más relajada.
—Luces terrible.
Fue lo único que Banke dijo al ver a su amiga Ellis.
—Gracias amiga,también te quiero.
La morena sonrió y bajó los hombros relajada. Ese efecto tenía Ellis con las personas,lograba sacar su lado amable.
—No lo digo como regaño esta vez,lo digo porque tu semblante luce diferente ¿quieres hablarlo?
“¿Quería?
—No es nada,imaginaciones tuyas. Solamente que ha sido un turno de horror,afortunadamente ya acabó y mañana no tengo que ir.
Se dejó caer en el pequeño sofá turquesa que adornaba la pequeña estancia. Cerró los ojos con fatiga miedtras Banke terminaba de actualizar sus registros,cuando de pronto como si algo muy fascinante hubiese sucedido Banke abrió los ojos como platos.
—Tengo algo que contarte.
Bajó la voz mientras giraba el rostro para ambos lados cerciorándose de que nadie la escuchara.
Ellis se incorporó para prestar toda su atención a su amiga.
—Hoy ha llegado un tipo de infarto. Alto,muy alto y musculoso.
Cerró los ojos con añoranza tratando de traer un recuerdo a su memoria,y después sonrió.
—¿Un tipo? ¿Qué clase de tipo?.
El lugar era poco concurrido y su amiga siempre había sido muy selectiva al escoger a sus huéspedes,pero esta vez presentía que su olfato le había fallado. No solía dejar entrar a “tipos” así como así.
—No me gusta la descripción,no me gusta los “tipos…
—A ti no te gusta nada.
Ellis frunció el ceño ante la ridícula acusación.
—Mientes,soy muy popular en mi trabajo,hoy un paciente me pretendió.
Fue el turno de Banke para fruncir el ceño con descaro.
—El mismo anciano de siempre.
—Sí,pero es uno muy agradable,así que cuenta como pretendiente.
—No,no cuenta. Pero dejaré que sigas siendo feliz con esa lista extraña que tienes de galanes.
Ellis extendió la mano en una despedida desganada,para después subir las escaleras despidiéndose de su amiga. Trataría de descansar todo lo que pudiera y si bien iban las cosas,iría a ver su padre para ver cómo seguía,el problema sería engañar al personal de cuidados,porque no te la pretexto para estar ahí. Ya se le ocurriría algo en el camino.
De la habitación de a lado iba saliendo un hombre…
Era era ese hombre…
—Nos volvemos a topar Doctora Harris.
Sonrió,con su sonrisa perfectamente blanca y bien cuidada. Y por alguna razón,eso le heló la sangre.
Ese hombre olía a peligro a kilómetros,y Ellis lo supo de inmediato,algo en él la alertaba y le decía que se mantuviera alejada,pero al parecer la tonta de Banke no lograba tener ese olfato.
—¡Usted! ¿Qué hace aquí?.
Alessandro se cruzó de brazos,evitando la herida que tenía para no abrirse los puntos.
—La seguí,me gustó desde que la vi y quise conquistarla.
Ella juntó las cejas al notar el sarcasmo en sus palabras.
—Solo estoy de paso Doctora,le recomiendo no hacer demasiadas preguntas.
La sangre le hirvió a la rubia ¿cómo se atrevía a amenazarla un tipo como ese?.
—Y yo le recomiendo largarse por dónde llegó,ahora mismo le pido a la dueña del hotel que lo eche.
Grave error para ella,en ese segundo el hombre sacó un arma de entre su ropa y atrajo nuevamente a su pecho.
Tal parecía que ella ya había olvidado que él andaba armado.
—No creo que usted Doctora quiera poner en riesgo a esta gente ¿o si?. Ella negó con la cabeza. Sin tan solo supiera a quién estaba amedrentando,no lo haría. En esos momentos deseó ser igual que su familia,porque Ian jamás permitiría que alguien le pusiera un arma en la cabeza,tampoco a ella.
—No diré nada,pero usted debe irse tranquilamente.
Alessandro bajó el arma para después volver a meter entre su saco.
—Aún no puedo hacerlo Doctora,pero le doy mi palabra que me iré de forma pacífica si usted se mantiene de la misma forma.
Ella asintió