En la habitación Alice dejó sola a la pareja para que pudieran disfrutar de sus bebés tranquilos. Derek se derretía cada vez que Taylor agarraba su dedo con pequeña manita. —Mis pequeños demonios, acaban de nacer y ya han demostrado el carácter que tienen.–Susurró Derek embobado con sus hijos. —Son nuestros principes, no esperaba que fuesen diferentes. –Contestó Ava con la voz baja para no despertar a Tiger que se había quedado completamente dormido. Después sus padres los metieron en las cuna y se les cayeron la baba cuando los gemelos se abrazaron, buscando el calor el uno del otro para dormir. —Son tan hermosos y siento que tanto amor no me cabe en el pecho.– Declaró Derek mirandolos y Ava acarició su rostro con delicadeza. —Son tan lindos como tú, y serán grandes hombres, t

