La casa despertó antes del sol. No porque alguien la ordenara… sino porque Camilla respiraba en ella. Había aprendido cómo moverse por la mansión: despacio, elegante, como si fuera suya desde siempre. Y ahora, con un vientre creciente, su poder se había vuelto casi religioso. Isabella permanecía en la habitación, insomne, con los ojos abiertos como si el mundo se hubiera reducido a cuatro paredes. No lloraba. No gritaba. Solo pensaba. Y ese silencio… era lo más peligroso que había en ella. --- 🐍 Camilla Camilla estaba en el estudio de Dante. No tocaba el escritorio… lo acariciaba. Esa mesa era un símbolo: dónde se firmaban contratos, dónde se cerraban acuerdos, dónde Dante convertía promesas en poder. —Solo un poco más —murmuró, masajeándose el vientre—. Solo necesito q

