Capítulo 7 parte 2

1225 Words
—¿Es esto acaso una broma? ¿Por qué no nos avisaste que venías? —preguntó—, ¡ven acá y dame un abrazo! Enseguida, corrí a abrazarlo —Frank era muy importante en nuestras vidas—y saludarlo. De igual forma, le presenté a Tiffany que decía algunas frases sin sentido por el alcohol. —Deberíamos terminar lo que ya empezaron, ¿no creen? —mencionó mi madre, sugiriendo que siguiéramos bebiendo entre todos. —A mí también me parece una idea excelente —completó Frank. —Perfecto entonces —contesté—, traje suficiente licor para pasar el fin de semana. No se diga más entonces, ¡que empiece la celebración! —vociferó Frank. Así pues, iniciamos el festejo; bebiendo, comiendo, escuchando buena música, y riendo como familia. Babou corría por todo el antejardín emocionado por estar de vuelta en casa de mi madre, Tiffany no paraba de hablar y reír con mis padres —sin duda había caído bien en mi familia—, mientras que por  mi parte, también me divertía y me sentía feliz de ver la unión de todos allí. Con mi padre, nunca compartimos momentos en familia, nunca recibimos palabras o muestras de afecto de parte suya; sólo insultos y maltratos tanto físicos como psicológicos. —Tiffany, quiero que nos cuentes cómo lograste hacerte amiga de mi hija —dijo mi madre—, jamás ha tenido una y mucho menos traído a casa —completó. —Es cierto, cuéntanos cómo es que te ganaste su confianza —mencionó Frank. Tiffany enseguida sonrió y contestó: —¿Saben?Kristen y yo tenemos más cosas en común de las que piensan. Al igual que ella, también he sido muy solitaria y de pocos amigos. —¿Y qué más? —cuestionó mi madre. —Pues bien, al verla sola sentada en la parte de atrás del salón, mientras que todos los demás buscaban preocupados una pareja para estudiar, sentí que debía conocerla; me pareció misteriosa, y miren ahora; acá estamos disfrutando de esta linda amistad. —¡Salud por eso! —refirió Frank. Compartimos entonces una ronda de vino mientras brindamos por el lazo de amistad que estaba fortaleciéndose entre Tiff y yo.  Sin duda, estaba claro que la visita sorpresa a mi madre había sido una de las mejores ideas que se me ocurrió; tuvimos una gran noche, que se improvisó en un  momento.  Me sentí acogida de nuevo, con mi familia, en mi ciudad, mi casa… Extrañaba tanto todo, pero no era momento para lamentarme. Terminamos la celebración a la madrugada, y a continuación nos dispusimos a dormir hasta alrededor de las 11:00 a.m. Mi madre y Frank debían trabajar después de medio día, así que tuvimos un almuerzo, ellos salieron de casa y Tiffany y yo quedamos solas pensando en qué hacer para pasar la tarde. —¿Te parece si vamos a caminar un poco? tengo un lugar muy lindo para enseñarte —dije. —¡Claro que sí! muero por salir a conocer este lugar —respondió Tiffany. —Perfecto, vamos a arreglarnos entonces. Ponte ropa cómoda y tenis —sugerí. Nos apuramos a alistarnos y en poco tiempo ya estábamos camino al lugar que le mostraría. Mientras nos trasladábamos, le mencioné que el lunes al regresar a la universidad, tendríamos el primer encuentro con el grupo de estudio de química. —Tengo muchas expectativas por el encuentro; no sabes cuánto me interesa y amo la química. Te sorprenderás de todas las cosas nuevas que podremos aprender —mencioné. —También yo, suena bastante interesante —mencionó Tiffany. —No creerás todas las cosas que puedes hacer si  investigas bien… —agregué. —¿A qué te refieres con eso? —Nada… Tú misma te darás cuenta. —Odio cuando dices cosas a medias y me dejas con la intriga —contestó Tiffany algo ofuscada. —Ya te dije que luego te darás cuenta, no te enojes. Mejor disfruta de la vista, que pronto llegaremos al lugar que te quiero enseñar. —Está bien. Que sea pronto por favor,  estoy cansada. —Descuida, falta poco. Continuamos caminando, y llegamos a una de las vistas más lindas que tenía Filadelfia; un hermoso mirador a las afueras de la ciudad, donde se veía la ciudad casi en su totalidad de extremos a extremo. Se podían observar los enormes rascacielos, edificaciones, y demás estructuras arquitectónicas características de la ciudad. Simplemente era hermoso. —Ven a tomarme muchas fotos Kris, muero por presumir esta vista en mis redes —dijo Tiffany mientras me entregaba su celular para empezar la sesión de fotos. Por su parte, Babou también se divertía jugando con algunas mascotas que se encontraban allí en compañía de sus dueños; corrían de lado a lado y se lanzaban unos sobre los otros con mordidas suaves y fuertes ladridos. Eran perros siendo felices, mi amiga disfrutando su primer visita a Filadelfia, y yo, obviamente emocionada por el excelente fin de semana que teníamos hasta el momento. Pasamos allí la tarde compartiendo frituras, cervezas, cigarros, historias, risas, y que más que la compañía nuestra. Me sentí en plena confianza con Tiffany, que decidí contarle el resto de mi historia… —Tiff, hay algo que quiero contarte —mencioné con zozobra. —Adelante Kris, soy todo oídos —contestó. —Es algo serio y grave, necesito que guardes silencio por completo, nadie puede enterarse de esto. —Me estás asustando Kristen, habla pronto. —¿Me prometes que no me delatarás con nadie? —pregunté. —¿Delatarte por qué? No entiendo nada. —¿Recuerdas la historia del tipo que te dije que asesiné? —¡Pero por supuesto! Ya sé, me dirás que es mentira. Eso pensé. —No, no es mentira, piensas mal. —¿Entonces? habla por favor, me matas de la intriga. — Hay más muertos, de los que nadie sabe —afirmé. Enseguida, pude notar cómo su rostro se ponía pálido, estaba anonadada y permaneció en silencio durante algunos minutos. —¿Me estás hablando en serio, o me estás jodiendo? —preguntó—, con esas cosas no se juega. —Nadie está jugando Tiffany, te hablo en serio. —¿Por qué lo has hecho? ¿Cuántas víctimas más hay? —No, no me preguntes cuantas, ni los motivos que tuve. Lo único que debes saber es que hay personas que merecen las cosas malas que les pasan. —¿Cómo es que has logrado que no te descubran? Sólo tienes dieciocho años. —La edad no importa si eres astuta e inteligente. Te sorprenderías si te cuento la edad que tenía cuando tuve mi primera víctima. —No sé qué pensar ni qué decir de todo esto, realmente me dejas en shock. —Sólo espero que esto no cambie nuestra amistad, aunque si decides alejarte, te entiendo. —No digas tonterías, no me voy a alejar de ti. Sólo entiéndeme, estoy intentando asimilar lo que me dices. —Tómate tu tiempo, no tienes que entenderme ahora. —¿Si te dijera que también quiero hacer algo así, me apoyarías? —¿Enloqueciste? —No, para nada. Sólo que ahora, también considero que hay personas que merecerían algo similar. —Olvídate de eso Tiffany, no te ayudaría con algo así. Prométeme que no dirás nada, esto no es cualquier secreto.
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