POV VIOLET Tenía los ojos llenos de lagrimas cuando ese cabrón de Zachary me subió al carro. Todavía lo escuchaba echando pestes como loco, maldiciendo sin parar hasta que por fin se calmó. —¿Te lo besaste? —me dijo de una vez. —¿A quién, carajo? —le solté, entornando los ojos. —A ese hijo de perra —escupió con rabia. —¿A ti? No, no lo hice—le respondí con una sonrisa torcida, pero me calló. Lo estaba provocando y estaba haciendo efecto. Encendió el motor y arrancó hecho una furia. Solo se oía el zumbido del auto. En un rato, ya olía a su departamento. Me cargó hasta la pieza y me tiró en la cama como si nada. Abrí los ojos apenas un poco y lo vi revolviendo el armario, sacando algo de ropa y volviendo hacia mí. —Siéntate. Te voy a cambiar —me dijo seco. Hice caso, pero me sentía h

