Capítulo 13 Allí donde se queman libros, antes o después, se acaba quemando también a los hombres. (Heinrich Heine, 1823) Germano la había hospedado en su casa como si fuese de la familia. Había hecho calentar una taza de lecha de cabra y le había ofrecido galletas caseras preparadas por la esposa. Lucia sabía que tenía una buena influencia sobre el sindaco, se había dado cuenta la primera vez que había lo había tratado. Y estaba contenta por mantener buenas relaciones con un representante de la familia degli Ottoni que en ese momento gobernaban en importantes comunidades de la zona montañosa, tales como Fabriano, Cerreto d’Esi, Matelica y San Severino. Todas ellas comunidades que estaba bien tener de su parte, en el caso de que se renovaran las viejas rivalidades entre Jesi y Ancona.

