El:
- Solo es leche de cabra, yerbas aromáticas y miel. Me parece que su azúcar estaba baja. La vi muy pálida y no estaba reaccionando bien. - Su semblante tomó, poco a poco, color. Parecía un fantasma cuando la encontré está mañana.
Anoche mientras enviaba los correos electrónicos se quedó dormida y la llevé a su dormitorio.
- Sabes mucho de remedios, gracias por ayudarme.- Sus ojos cristalinos me miraron fijamente mientras bebía de la taza con las dos manos. Es la primera vez que me mira con ternura y agradecimiento directamente a los míos.
-En eso nos parecemos Srta. Luna y en las ganas de servir a los demás.-
Esa es la respuesta más sensata para ella en estos momentos. Como decirle que se fue quedando dormida mientras tocaba su estrella en la sien y que poco a poco se recostó en mi hombro. Con mucho cuidado tuve que terminar la redacción del correo, enviarlo y tomarla en mis brazos para llevarla a su cama. La deposité suavemente en esta. Es tan hermosa. Su rubio cabello hacía surcos en su rostro. Su peinado y tatuajes la hacían parecer una diosa dormida. Tan hermosa como mamá Quila pero de cabellos dorados. Su cuerpo bronceado por el sol, marcando sus curvas en ese pantalón militar y su sujetador tejido con tela andina, debajo de un chaleco corto típico de la zona en combinación, le daba una apariencia un tanto nórdica así como indígena. Verla dormida es para mi una tentación. Me acerque a su cuerpo deslizando mis dedos por su rostro y cuello. Luego sus brazos y su cintura. Es tan suave. Deposité un beso en su frente pero algo en mi conciencia me detuvo. Debí parar y no confundir las cosas. Ella confía en mí y no le pienso fallar. A veces dice no tener ningún interes s****l por hombre o por mujer. Casi siempre cuando Molina está cerca. Definitivamente yo no le creo. Mi tacto le gusta, estoy seguro. Ví como se removía en la cama y sonreía dormida. Estoy decidido a conquistarla. Su cercanía me calienta como un volcán. Deseo enseñarle a amar. Demostrarle como es un hombre de verdad y como dejarse amar por uno. Bueno por uno no, por mi y nadie más. Estará a mi lado por siempre, cómo esos hermosos satélites que engalanaban la noche de ayer y filtraban sus resplandores por su ventana.
Anoche salí del cuarto odiandome a mi mismo por profanar su piel con mi toque. Casi no pegué un ojo. Los sueños con ella me atormentan. Ya a las 5 de la mañana me levanté a hacer el desayuno con Flor y poco a poco todos se fueron reportando a desayunar para luego irse a sus labores, menos ella. A las siete de la mañana Flor me buscó en el patio donde un grupo había empezado la excavación y me alertó para que la fuera a verificar ya que no despertaba aún.
- Ella es bien responsable y diligente Ikal. Algo le ocurre y no me atrevo a entrar a su dormitorio. Señor, debería confiar en ella. Es buena y de lejos se nota que siente algo por usted. - Flor a veces confunde las cosas. No soy su señor, pero esa es otra historia.
- Flor, soy tu hermano, no vuelvas a llamarme de esa manera, entiendes. Como me pides que confíe en ella, si tu no confías en mi y no me dices quien es el padre de tu bebé. Es un tanto hipócrita, ¿no?- Se remueve toda en sí misma frunciendo su semblante con incomodidad.
-Ikal, si me lo ordena se lo diré, pero no es el momento, me pide algo que no quiero hacer, Nehuel y usted lo matarían.- Claro que lo mataré, ¿no sé por qué lo oculta?.
-Claro que mataré a el imbécil que te puso las manos encima. No te lo ordeno, te lo pido como tu hermano. No lo seré de sangre pero ustedes son mi familia. ¿Será que pasó algo más, Flor? Esta conversación no termina aquí. Voy a ver que le pasa a la señorita Monsalve y luego hablamos. Recuerda que me puedes y debes tutear, ya te lo dije. -
Cuando entré, la encontré pálida y con los ojos desorbitados. Parecía un shock diabético o un trance. Lo se porque cuando era niño mi madre me traía al hospital. Aquí vendía sus remedios a los Doctores Cáceres una pareja norteamericana, amantes de la medicina holística, que hacían voluntariado en nuestras aldeas antes de la guerra. Aprendí mucho de ellos y de mamá. El resto en la antigua escuela.
Sin embargo lo que observo en Luna es diferente. Sus amigos dicen que ella percibe cosas y que sueña cosas. ¿Será ese el caso? Estaba muy extraña, así que actué rápido.
***
Ya en la cocina desayunando...
- Debemos irnos. Es tarde y hay mucho que hacer.- Se dispuso a levantarse pero era evidente que le faltaba equilibrio. La tome de la mano para que me observará y poder asistirle a levantarse. Su cercanía es como la electricidad y me atormenta.
- Por qué no comienza por verificar la información actualizada y los correos desde aquí. Mientras, desayuna lo que Flor le dejó preparado. Pronto terminaremos la obra en esta área. Por suerte Las Ruinas aunque conservan modernismo son pequeñas y el trabajo esta fluyendo rápido. Instalamos bombas parecidas a las de los cultivos y trincheras. Hemos avanzado mucho. Con la tierra que sacamos para hacer el canal de retorno, estamos haciendo los sacos de contensión y colocándolos en los bordes. Ya el canal cubre más de la mitad de la aldea y tiene más de 1 metro de profundidad y casi 3/4 de metro de ancho. Espero que sea suficiente para desviar el cause. Mientras veo como va todo, por favor, usted mejórese. Me sentiría muy mal si le pasara algo. -
Ella asintió y se dispuso a verificar los computadores. Iba saliendo y volví, buscando una excusa para estar un rato más a su lado. ¿Me necesita para algo más? ¿Qué más puedo hacer por usted? Ah ya sé, le calentaré más desayuno, antes de salir. Flor está sirviendo agua a los trabajadores y soldados. - Rápidamente tome su plato y lo coloqué en el microhondas. ¿Por qué siento esta atracción tan fuerte por ella? No me despegaría de ella ningún segundo .
- No tienes que hacer todo por mi, me siento mejor. La mayoría de las veces no me gusta que tomen decisiones por mi, pero en estos momentos aceptaré su sugerencia mientras me repongo. Gracias por preocuparte, Ikal. Me preocupa la filtración en mi oficina principal.- Le lancé una sonrisa de labios cerrados mientras negaba. Sus ojos tomaron un brillo especial. Esquiva mi mirada mientras coloco el plato en la mesa y sonríe.
- Dile a Flor que venga, quiero que prepare unos dulces para los niños del área. Fueron muy tiernos anoche conmigo. Quiero que me acompañes de camino a las oficinas centrales a darles algo para que se distraigan durante la tormenta. ¿Quedarán juguetes en el almacén de suministros?- Eso no lo esperaba de ella. Me tiene cada vez más hipnotizado. Es gentil. Definitivamente ella será mi reina. Ella es difícil pero me encantan los retos y definitivamente voy por eso.
-Si mi teniente coronel, todo lo que usted ordene. - Le doy mi mejor sonriza ladeada y me alejo a cumplir sus órdenes. Aunque ella inspira autoridad y respeto con su apariencia he notado que tiene magia dentro de si. Primero en el río y ayer los niños. Ellos no acostumbran a acercercarse a las personas. Sin embargo creo que ellos, al igual que yo, ven que dentro de esa coraza de seriedad hay un alma amorosa y tierna. No lo dudo. ella es Luna Ainé Monsalve y aunque lo niegue es una leyenda viviente. Si quiero acercarme a ella debo respetar su autoridad.
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