Luego de caminar unos 45 minutos llegamos a la casa de mis padres. Llamé a la puerta y luego de unos minutos apareció mi tía Melanie, la misma que me regaló su cámara instantánea. Ella es unos años mayor a mí, tiene 23 años pero la considero como la hermana que nunca tuve. —¡Ally! — chilló mientras me abrazaba fuerte... Demasiado fuerte. —¡Lea! —me soltó y la abrazó. —¿Cómo están? —¿Bien y tú? —dijo Lea. La verdad es que ellas siempre se llevaron bien. —Bien... ah, Ally, tú madre está esperándote. Te extrañé tanto. —nos abrazó por los hombros mientras entrábamos a la casa. —Y cuéntame... ¿Cómo te fue en Miami? —Mmm... No lo sé, bien, supongo. Conseguí el empleo... Y también terminé con Mike. —se encogió de hombros. —¿En serio? Pero ¿Por qué? —estaba sorprendida, ella y Mike estuviero

