—Yo voy. —gritó River luego de bajar las escaleras y acercarse a la puerta. Me asomé un poco y vi a mis padres y los de River en el umbral. —¡Hey! —dijo mi madre con una sonrisa y abrazando a River. —¿Cómo estás, Mary? —Bien, gracias cariño. —Hola, mamá. También te extrañé. —dije con ironía. Ella se acercó a abrazarme. En verdad la había extrañado y solo había pasado una semana. —¿Cómo estás? —me abrazó. —Bien ¿Tú? —Bien. ¡ah! ¿y cómo vas con lo de Ri...? —la interrumpí a tiempo. —No va a pasar. —la fulminé con la mirada. —¿Qué no va a pasar? —preguntó papá apareciendo entre nosotras. —¡Hey! —lo abracé. —Hola, hija. —Señor Benson. —dijo River y ambos estrecharon sus manos. —¿Hola? —dijo Lea mientras se acercaba a la puerta. —Hola, Lea. Hace tiempo no te veo. —saludó Helen.

