Por la mañana lo primero que hago es darme una ducha, para despejar mis ideas. Después de salir del baño me pongo algo sencillo como de costumbre, cepillo mi cabello y me hago un moño. Checo la hora en mi reloj y veo que son apenas las siete, después de las ocho tengo que hacer la llamada, pienso ir a ver a Elián, pero dudo un momento, quizás siga dormido. Mejor bajo a la cocina, y aprovecho para ir a desayunar algo antes de hacer mis deberes. Cuando llegó veo a todos correr de un lugar a otro, Olga está de pie junto a la entrada viendo todo el alboroto. ─Buenos días ─ digo al entrar a la cocina ─¿Pero que sucede aquí? ─Buenos días, niña ─me responde Olga, con la vista puesta en ese alboroto. ─No te preocupes, así son todas las mañanas, ya te acostumbraras. Frunzo el ceño. ─¿P

