Narra Mariangel
Mi dios ayúdame por favor… no puede haberme hecho esto… ¿Cómo pudo mentir así? Dios se lo pregunté. Salí de la cafetería sin mirar atrás luego de soltarle tremenda cachetada y decirle todo lo que estaba sufriendo por su culpa, trato de convencerme de que debía estar con él, supuestamente me ama tanto que no podía vivir sin mi, ¿Como pretende que estaré con él sabiendo que tiene a otra embarazada?, sentí tanto dolor… y luego la ira se apoderó de mi, quería golpearlo hasta el cansancio, pero no me quise rebajar más, mis lagrimas salían en cascada, no quería saber nada de él, me aleje de allí con un desamor terrible. El resto de los días fue peor, me sentí usada por él, el hombre que creí que me quería… pero no, al parecer me uso por distracción en sus vacaciones. ¿Llore? si, llore y mucho, ¿Que si me llamó? Si, lo hizo pero no respondí las llamadas, siempre pedía que alguien más contestara el teléfono. Un día estaba saliendo de casa y ahí estaba él, impecable como siempre… pero no me detuve, seguí de largo y sentí su agarre en mi brazo me volteo y me abrazo fuerte, empecé a forcejear, hasta que lo oí decirme
- Por favor vida… escúchame te lo pido- lo mire con desprecio, porque si eso sentía por él en ese momento, y creo que comprendió que debía soltarme porque así lo hizo. - Amore… sé que te hice daño, pero hablemos te lo ruego.- lo mire- Por favor- Lo mire a los ojos y le dije con firmeza
- ¿A que vienes?, ¿Porque lo hiciste? Ah claro tenías que venir a burlarte de mi, te pido que me dejes en paz no quiero volver a verte… sigue tu camino con tu “novia-mujer”. No se que mas quieres de mi, yo no puedo estar contigo, y menos sabiendo que estás con otra, que probablemente debes casarte con ella y para completar te va a dar un hijo, dime algo, ¿Tan poco valía para ti? ¿Cómo puedes siquiera pensar en que yo te aceptaría así? O peor aún, que llegaras a pensar que aceptaría tener migajas de ti. - en miro fijamente y respondió
-Mariangel yo te amo, no sé ya cómo decírtelo, yo no tenía planeado que esto sucediera así, cuando te busque fue porque no me sentía bien con ella y sabía que a quien quería a mi lado era a ti, y aún quiero que eso suceda, amor no me dejes, sé que somos jóvenes pero podemos intentarlo, vida si tú me aceptas… yo no me casare con ella te lo juro, si cuidaré de mi hijo pero… - y ahí lo interrumpí
-Definitivamente te volviste loco, ¿Acaso esa muchacha no tiene familia? ¿Crees que te saldrás de esta situación tan fácilmente?, yo no creo… y no quiero que me arrastres en esta locura a la que llamas amor, soy una mujer y valgo la pena, y se que llegará alguien a mi vida que me valorará y me querrá tal cual soy. - pude ver cómo su mandíbula perfecta se tensó, sentí tantas ganas de besarlo, pero no, no caeré. - entonces se acercó como un leon furioso y me dijo casi entre dientes:
-Mariangel, tú eres mía, de nadie más, nunca vuelvas a decir eso porque me volveré loco de nada más imaginarte en otros brazos, eso no pasará, yo te he sentido gemir con cada caricia que he pasado por tu cuerpo, y no quiero que nadie más te toque, me perteneces, yo soy el único que sabe y sabrá cómo encenderte hasta el alma de pasión y amor… - no me pude contener y le grite con tanta furia que todos los que pasaban volteaban para vernos
- ¿Quién te crees para decir que te pertenezco?, ¿Es que soy un objeto?, estás diciendo estupideces, yo no soy tuya, jamás permitiste que lo fuera, por tú cobardía de no ser sincero conmigo es que estamos así, no voy a creer en ti nunca más, vete de una buena vez, ¿Porque no puedes entender que me haces daño? Y más cuando insinúas en que esté contigo como una amante porque eso es lo que quieres, yo no merezco ser la otra de nadie, ¿Entiendes?, no lo haré… - pude ver cómo sus ojos se cristalizaban, pero no podía permitir que me envolviera, él estaba siendo egoísta conmigo, yo era la que debía entenderlo a él, y ¿Quien me entendía a mi? No, no lo haré no dejaré que me arrastre en su locura, no seré su ligue mientras él este aquí en Caracas y luego tenga que regresar a estar con ella no lo haré. - Miguel esto está muy mal, no quieres entender que yo no me puedo prestar para ser tu juego de verano, mientras tú juegas a la casita con esa muchacha, somos jóvenes si, pero podemos hacer las cosas bien, no me ocasiones más dolor por favor… -trato de interrumpirme pero continué. - No, Miguel… entiende, esto no puede ser, yo te adoro pero no puedo prestarme para esto, si permito que sigas en mi vida seré muy infeliz, mientras tú tendrás una bendición que quizás te hará alejarte de mi, y yo quedaré sola y con el corazón más roto de lo que esta, espero seas feliz, olvida todo lo que ha pasado, has lo correcto Miguel, no le hagas a ella lo que me estás haciendo a mi, tampoco es justo para ella lo que pretendes hacer, ella no merece esto y yo tampoco, no seré la otra Miguel, yo sé que llegará el hombre que me ame y me quiera a su lado, que me quiera bonito, y si no… aprenderé a vivir con eso, adiós que seas feliz… - me di media vuelta y me fui, mientras me alejaba me llamaba pero no volteé, sentía mis lágrimas rodar por mi mejilla pero debía ser fuerte… y así sin más dejo de buscarme… creo que entendió que debía hacer lo correcto, aunque me estuviese destrozando por dentro al ser yo quien se lo pidiera…