Ellas no querían saber nada de nadie, simplemente no querían saber nada, se acostaban, se paraban, miraban por el balcón, el jardín por el que habían pasado, ellas recordaban todo, hasta el último detalle recordaban, no salían de sus aposentos así paso más tiempo, hasta que el gran padre bajo y las fue a ver a las dos, las junto y les dijo que se estaban comportando más como seres humanos que como diosas, ellas ya no hacían caso a la gente que las adoraba o les pedía algún favor en su nombre, y eso ya no estaba bien, así que tenían que cumplir con sus deberes, ellas no sabían que decir, pero después de que el gran padre les hablara se sintieron avergonzadas, entonces Bastet le pregunto: —Si padre yo sé que tienes razón, que nosotras estamos haciendo las cosas mal, pero es que lo que senti

